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Buscar una ciencia revolucionaria para la rebelión indígena, es prepararse para la decepción

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01.06.2026

En septiembre del 2025, en menos de 35 horas, los jóvenes y las clases bajas nepalíes en venganza por los 21 manifestantes asesinados por el gobierno, incendiaron el tribunal supremo, el parlamento, las residencias del primer ministro y del presidente, quemaron decenas de comisarías, supermercados, un medio de comunicación, y derrocaron al gobierno. En las elecciones de marzo 2026, el partido pro juventud RSP, obtuvo una victoria aplastante desplazando a las elites tradicionales. Este ejemplo debe ser pensado, organizado y llevado a cabo estratégicamente hacia una ruptura irreversible.

Hoy en Bolivia no se sabe el número de encarcelados, se conoce de varios muertos, los puntos de bloqueo superan los cincuenta, y después de casi tres semanas la rebelión popular-indígena está en pie de lucha.  El catalizador de esta rebelión fue el gobierno de Paz Pereira, que impuso un gasolinazo (suspendió la subvención a la gasolina) que incrementó en un 40% el costo de vida; pretendió con una ley concentrar la tierra en manos de los latifundistas (por el momento anulada); además de plantear la desnacionalización de la economía (leyes de hidrocarburos, minería, electricidad, inversiones) para favorecer al capital extranjero; pretender reformar la constitución, y aprobar leyes que reformen la justicia, la seguridad nacional y la de los electores. Todo ello en perjuicio del campo popular indígena. Y, por si todo lo anterior fuera poco, ha reanudado relaciones con los sionistas y yanquis; sin olvidarnos del destino de 14 mil millones de dólares, producto de deuda externa asumida en solo seis meses, y más de 3 mil millones de dólares, de la suspensión de la subvención a la gasolina, que nadie sabe adónde irán a parar.

Todo esto ha configurado una realidad de austeridad y de privación en millones de familias, en particular en las áreas rurales; así, si el gobierno toma decisiones políticas y económicas, el pueblo se siente obligado a responder, generando una crisis económica, política y social, que en este momento es inmanejable. Ante esta crítica situación, el presidente en una comparecencia, trivializó la realidad y terminó ofreciendo losetas y luminarias para El Alto, un concejo económico social y el cambio de ministros, develando que está incapacitado para ejercer el rol de presidente.

El mapa de la rebelión popular indígena obedece a un patrón fijo, todo comenzó en la periferia rural, antes de extenderse por todo el país y llegar finalmente a la ciudad de La Paz, que ahora se convierte en el centro de gravedad del levantamiento, marcando el tono y el ritmo para el resto del país. Para bien o para mal, este levantamiento tiene poco parecido a una fuerza revolucionaria organizada, y todo lo que se ha escrito sobre el significado de la revolución no se sirve de mucho; aunque también, lo que se escribirá o teorizará a posteriori, poco tendrá que ver con lo azaroso y el carácter caótico de esta rebelión si triunfa.

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