Gilles Deleuze y Palestina, y…
Gilles Deleuze (Paris 1925 -1995) siempre mostró, más allá de algunos textos monográficos sobre algunos filósofos (Spinoza, Hume, Kant, Bergson, Nietzsche, Leibniz o Foucault), su mordiente crítico y resistente contra las sociedades de control, además de implicarse en diferentes movimientos de protesta, junto a su colega Michel Foucault, por ejemplo en el GIP, Groupe d´Information des Prisons; la vena más política vino influenciada por su amistad con Félix Guattari, lo que por cierto según afirmaba Slavoj Zizek supuso un deterioro en el quehacer de Deleuze, en vez de un enriquecimiento; sobre esta colaboración, casi podría hablarse de fusión, se explica Deleuze: . En el caso del conflicto israelí-palestino, fue su amistad con el historiador palestino, promotor en Francia de la Revue d´études palestiniennes Elias Sanbar (https://pre-textos.com/wp-content/uploads/2022/08/el_bien_de_los_ausentes-gara.pdf; en la recensión de su libro El bien de los ausentes. He de confesar que escribí su nombre malamente en varias ocasiones, del mismo modo que el de un afamado poeta palestino), relación que hizo que el filósofo se implicase con la lucha contra el sionismo y a favor de los derechos de Palestina, y el derecho a resistir a la violencia colonialista, publicando, entre 1978 y 1991, una serie de textos en los que quedaba clara su postura. Resistir es crear acostumbraba a decir el autor de Diferencia y repetición.
Ahora ven la luz los textos que sobre el tema escribió el filósofo parisino, de la mano de Jun Fujita Hirose (Tokio, 1971), quien en su «Los indios de Israel. Una lectura de los textos de Gilles Deleuze sobre Palestina» desmenuza y contextualiza los textos deleuzianos poniéndolos en relación con la obra de Deleuze y Guattari, Kafka. Por una literatura menor, libro escrito coincidiendo con la guerra de Yon Kipur, quedando patente la actualidad de los análisis del pensador parisino. Teje una red Jun Fujita con otros pensadores que trataron de los temas coloniales, como Jean-Paul Sartre, Franz Fanon, Edward W. Said, Jean Genet y Léopold Sédar Senghor, con la mirada puesta en el devenir revolucionario en estos tiempos de dios; la expresión los indios de Israel, es debida a Sanbar, que retomada por Deleuze y, a su vez, por Jun Fujita que la utiliza utiliza para titular su libro, siguiendo la pista comparativa -establecida por Sanbar / Deleuze- entre EEUU e Israel, los indios y los palestinos. Anteriormente Jun Fujita Hirose ya se había basado en los escritos cinematográficos de Deleuze en su, también publicado en Tinta Limón: Cine-capital.Cómo las imágenes devienen revolucionarias, y en otra obra de la que doy cuenta más abajo.
El profesor titular de la Universidad Ryukoku (Kioto)y crítico de cine, además de colaborador de diferentes revistas culturales, inclina sus obras hacia el lado de la filosofía y la política, acerca de la que ha escrito abundantes obras, algunas de ellas editadas, como queda dicho, por la argentina Tinta Limón. No está de más indicar que, además del japonés, obviamente, domina el francés el italiano (sus trabajos sobre Antonio Negri y Paolo Virno no faltan), controlando esta rara avis también el castellano, escribiendo en dicha lengua, ayudado por Celia Tabó; este idioma lo aprendió mientras estudiaba en París y vivía en la misma residencia con numerosos mexicanos, a los que no cesaba de preguntar acerca lo que sucedía en Chiapas.
De cara a que la palabra palestina se oyese, consideraba Deleuze, había que igualar al pueblo judío a los demás pueblos que en el mundo son, evitando la singularidad esgrimida por el sionismo, y postulando una concepción de la Shoa como genocidio único que no podía ser comparado con ningún otro, como por ejemplo el de los gitanos sin acudir a otros casos, ya que la matanza producida contra los judíos fue organizada por el mal absoluto, categoría -que Deleuze señala- como no histórica, sino como metafísica y mística…nada que ver, desde luego, con el genocidio que ellos están llevando a cabo seguramente bajo la orden de Yahvé, representando así la acción de, bien absoluto, tal vez, contra el malvado terrorismo islamista. Esta posición les sirve para llevar a cabo todo tipo de acciones y salvajadas, sin atender a crítica alguna, que de inmediato será tildada de antisemitismo.
En sus glosas el pensador nipón deja ver su postura con respecto al genocidio en curso, que obviamente perjudica a los palestinos, objeto de la furia israelí, añadiendo que igualmente perjudica al devenir judío ya que el comportamiento del estado sionista al atribuirse la representación de todos los judíos que en el mundo son, hace que sobre los miembros de la llamada diáspora recaiga la culpa y parte de la responsabilidad de lo que acaece, cerrando así la puerta a un auténtico devenir judío…ya que un pueblo que oprime a otro pueblo no es, ni puede ser, libre. Lo que le empujó a escribir este libro, confiesa que, fue el espanto ante la masacre que puso en marcha, a toda vela, el estado de Israel contra los palestinos en Gaza, en especial; no podía estar callado y su manera de posicionarse y alzar la voz fue la escritura del libro como aportación, encauzando la indignación y la cólera que los hechos criminales le provocaban. Esta claro como el agua cristalina que Jun Fujita se atreve con temas que no son los habituales en los pagos académicos, no es que se atreva sino que son los que le atraen y a los que dedica páginas, como forma de rebeldía. En esta ocasión se mete en tierras movedizas tal y como están las cosas, ya que las acusaciones de antisemitismo están al orden del día para cualquiera que critique el comportamiento del Estado de Israel, a........
