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La luz de la revolución cubana ilumina a la humanidad

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12.02.2026

Por CONCEPCIÓN CRUZ ROJO

Texto para la Ponencia al IV Encuentro Europa con Cuba

INTRODUCCIÓN

Ante la actual situación de guerra mundial del imperialismo y sus aliados cada vez más agresivos conforme se hunden en su crisis global y en sus contradicciones internas. Ante la incapacidad de afrontar la crisis socioecológica y el Cambio Climático por sus propias ansias mercantilistas e irracionales, una crisis que ya estamos sufriendo en todos los países, en los mediterráneos sufrimos danas y lluvias torrenciales, olas de calor e incendios. Ante estas situaciones nuestros gobiernos continuan profundizando en sus causas y nos llevan hacia el abismo en una especie de huida hacia delante. Peor aún, nuestros pueblos no estamos preparados, ni siquiera nos atrevemos a ver los peligros que nos acechan, menos aún pasar a la acción. Por eso en las diferentes organizaciones políticas más conscientes, en los colectivos antiimperialistas, en las de solidaridad con Palestina, Venezuela o Cuba, debemos redoblar la batalla, no solo con la denuncia y reclamando actuaciones concretas a nuestros gobiernos, sino sobre todo con autoorganización colectiva para enfrentar cualquier escenario que en los tiempos que corren son cambiantes y rápidos.

En este proceso son esenciales las experiencias de los países socialistas y antiimperialistas, ahora que nos encontramos celebrando el centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, nos fijaremos en Cuba, un país hermano con el que nos unen lazos de hermandad y amistad entre nuestros pueblos. Un país que ha sido ejemplo de internacionalismo en el mundo y de afrontamiento de desastres naturales y guerras imperialistas. Cuando llegan tormentas y huracanes al Caribe, Cuba destaca por su movilización cívico militar para proteger viviendas, cultivos y personas. Gobierno y pueblo son uno para resistir los fenómenos de la naturaleza y a todo tipo de agresiones imperialistas. No han tenido más remedio, desde su nacimiento han sufrido continuas agresiones criminales, desde intentos de invasión, ataques terroristas contra población civil, a turistas como forma de hundir una importante fuente económica, la oleada de secuestros a barcos y aviones, asesinando a pasajeros civiles y a su tripulación. Ataques biológicos y un bloqueo criminal que es el más largo de la historia.

Su solidaridad internacionalista ha sido constante, lo que ha provocado una solidaridad y simpatía de los pueblos del mundo hacia Cuba. Ha prestado ayuda a todos los países que se lo han pedido para luchar contra invasiones y agresiones imperialistas: Argelia, Ghana, Congo, República Democrática del Congo, Guinea ecuatorial, Guinea Bissau, Zimbabue, Tanzania, Etiopía, Somalia, Eritrea, Angola, Mozambique, Yemen del sur, Siria, Vietnam, Nicaragua y Granada, además de ayudar a diferentes guerrillas de Nuestramérica. Una cifra, desde la década de los 60 a los 80, 400.000 cubanos han participado en estas misiones de forma voluntaria y 2.000 murieron en ellas1. De su valerosa solidaridad internacionalista nos detenemos en su participación en Angola, donde en Cuito Cuanavale, el ejército cubano dio el golpe definitivo al régimen racista de apartheid de Sudáfrica, un régimen apoyado hasta el último momento por las democracias occidentales. Esta ayuda internacionalista de Cuba le hizo decir a Nelson Mandela:

¿Cuántos países del mundo se benefician de la obra, de los trabajadores de salud y los educadores cubanos? […] ¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba? […] ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África […] ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid! […] La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación de fuerzas en la región y redujo considerablemente la capacidad del régimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos2.

Desde el comienzo de la revolución, destaca también su ayuda médica ante epidemias, accidentes y desastres naturales, como la que prestó a Argelia en el terremoto de 1963, enviando a 50 profesionales médicos cuando Cuba apenas tenia unos 3000, ya que de los 6000 médicos que había en la isla solo se quedaron la mitad tras la victoria revolucionaria. Ante esta situación tan precaria en un ámbito fundamental como la Salud, Fidel funda una escuela de formación de personal médico para Cuba y el mundo. Así se hizo, cada año se forman en medicina, en Cuba, miles de jóvenes procedentes de más de 80 países del llamado Sur global3.

BRIGADAS MÉDICAS: SÍMBOLO DE SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA

Estas ayudas internacionalistas a las luchas de liberación nacional suponen una continuidad con la ayuda médica porque todas tienen como objetivo mejorar la salud del pueblo al liberarse de la miseria y la explotación. El papel de las brigadas médicas cubanas en el mundo merece una detenernos algo más, aunque sería imposible ser exhaustivos, éstas fueron allí donde se las necesitaba para enfrentar epidemias, terremotos y accidentes de todo tipo. Los momentos más trascendentes en esta ayuda fueron la ya comentada primera brigada médica en África, tras el terremoto de Argelia en 1963, antes se había enviado una brigada a Chile tras el terremoto de 1960. En estos primeros años de revolución, también destacamos la organización de un movimiento de masas en solidaridad con la lucha de liberación de Vietnam del Sur, dirigido por la heroína del asalto al cuartel Moncada, Melba Hernández desde 1963. La labor de Melba presidiendo el Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur, superó todas las expectativas a nivel nacional e internacional4.

Tras intensa solidaridad cubana con Vietnam, Laos y Camboya, ante la extensión de las agresiones estadounidenses a la península indochina, el Comité se transforma en 1970 en Comité Cubano de Solidaridad con estos tres pueblos. La guerra de resistencia de Vietnam contra la invasión estadounidense logró la reunificación de la parte sur que estaba bajo control imperialista. Pero antes, se produjeron intensos bombardeos genocidas en la parte norte, por eso la movilización y denuncia cubana se incrementó en 1972, en el puerto de Hai Phong de Vietnam del norte, donde estaban dos buques cubanos y el Comité promovió la construcción de hospitales, carreteras e infraestructuras para apoyar la tarea de reconstrucción en Vietnam del Norte y la resistencia contra la fuerza enemiga de Estados Unidos en Vietnam del Sur. En 1973, se enviaron brigadas médicas para atender a menores y mayores durante la guerra en Laos. En 1979, participan en el programa para la reconstrucción de Camboya tras el colapso del régimen genocida de los Jemeres Rojos.

La labor de Melba en esté Comité fue destacada, también después cuando, en 1976, tras las victorias de Vietnam, Laos y Camboya, el Comité de Solidaridad se transformó en tres asociaciones de amistad con dichos países. Melba continuó como presidenta hasta el 23 de febrero de 1977, cuando fue designada embajadora de Cuba en la República Socialista de Vietnam, cargo que ejerció hasta 1980. La solidaridad con estos tres países es mutua en la actualidad, ya que Cuba también recibe cooperación y apoyo en diversos ámbitos por parte de estos tres países hermanos5.

En estas primeras décadas de la revolución destaca la presencia de personal de salud cubano en los países donde Cuba realizó misiones militares internacionalistas como las ya comentadas en África, Asia y Nuestramérica. Unas misiones que, como decimos, ayudaron a la salud de esos pueblos en cuanto que se liberaron del terror asesino y el expolio, se independizaron del imperialismo en muchos casos, y en otros aunque no se pudo lograr, dejaron una huella imborrable de lucha y resistencia que más pronto que tarde emergería.

En 1986, tras el accidente de Chernobyl, pese a la tragedia y errores cometidos por el entonces gobierno soviético, hubo historias heroicas y de solidaridad que fueron silenciadas, como aquellos bomberos, obreros de la construcción, soldados y funcionarios, que realizaron trabajos en condiciones de exposición radiológica extrema. Muchos eran físicos nucleares, geólogos, mineros del uranio con experiencia en la manipulación de estas sustancias, que sabían perfectamente a lo que se exponían. Los supervivientes de esos héroes de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, lo recuerdan con orgullo6. Otra historia del accidente sepultada junto con el reactor de Chernobyl fue la solidaridad cubana con las víctimas de las radiaciones. Durante 21 años viajaron miles de kilómetros para curarse de las terribles secuelas en un balneario de la ciudad cubana de Tarará, cercana a La Habana. Se atendieron a 23.000 niños y niñas dentro del proyecto de atención integral a menores afectados por desastres, también a víctimas del terremoto de Armenia en 1988 y a brasileños expuestos a radiación en la ciudad de Goiâgnia, otro accidente nuclear que afectó a cientos de personas en 19877.

Cuba fue el único país que respondió al llamado del gobierno de Ucrania para atender a las víctimas del accidente con un programa de salud integral y gratuito, que incluyó los servicios médicos y el seguimiento hasta su recuperación final, la atención psicológica y docente. En Tarará tienen centros sanitarios, docentes y de........

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