Cuando los niños de Gaza se convierten en candidatos al Nobel… ¿Qué queda de la conciencia del mundo?
Hay noticias que no deberían pasar como una noticia más, porque revelan mucho más de lo que dicen sus propias palabras. Entre ellas está la iniciativa promovida por el profesor de Filosofía italiano Eugenio Mazzarella, que propone conceder el Premio Nobel de la Paz a los niños de la Franja de Gaza, una iniciativa que ya ha recibido las firmas de miles de ciudadanos, religiosos, municipios, sindicatos y académicos en Italia.
A primera vista, puede parecer una iniciativa humanitaria y noble. Pero, en realidad, coloca al mundo ante una pregunta mucho más dolorosa: ¿qué significa que los niños de Gaza necesiten un Premio Nobel para que el mundo reconozca su humanidad y la tragedia que están viviendo?
Los niños no necesitan premios.
El niño que ha perdido a su familia o su hogar no necesita una medalla.
El niño que vive bajo los bombardeos, el bloqueo y el hambre no necesita un certificado de una institución internacional que demuestre que merece vivir.
Lo que necesita es que dejen de matarlo.
Y aquí reside la contradicción que no debe perderse en medio de la emoción. Cuando la tragedia de los niños de Gaza llega a las universidades, los periódicos, las iglesias, los sindicatos y los municipios italianos, significa que la imagen de esa tragedia ya no puede ser ocultada. Pero el reconocimiento moral, por importante que sea, no puede sustituir la responsabilidad política y jurídica.
Los niños de Gaza no mueren a causa de una catástrofe natural. Tampoco........
