II República, el golpe de estado de reaccionarios y fascistas 90 años después
El 17 de julio de 1936 comenzaba en Melilla el golpe de estado comandado por los generales autoritarios. Este proceder golpista era producto del miedo que la burguesía española tenía a la revolución social que latía en el seno de la clase trabajadora de la ciudad y del campo, miedo que se disparó a raíz de las elecciones generales de febrero de 1936 que ganó el Frente Popular.
El golpe de estado no sólo no frenó la revolución social sino que la desencadenó. Que la clase trabajadora no se hubiese podido anticipar a un golpe de estado que era de conocimiento público sólo se puede entender por la impericia revolucionaria de las dos grandes fracciones del movimiento obrero español, la socialista y la anarcosindicalista. Carentes ambas fracciones de una teoría de la conquista del poder, que les hubiese posibilitado preparar una insurrección de la clase trabajadora para aniquilar de raíz el cantado golpe de estado, fueron a remolque de los hechos. La clase trabajadora tampoco tuvo la ayuda del gobierno republicano ya que este prohibió de forma tajante que se la armase. No obstante, la clase trabajadora española se va a echar a la calle para parar el golpe de estado y, por insólito que parezca, derrotó en buena parte del territorio peninsular a los golpistas sin contar con la dirección política previa de sus organizaciones y sin la ayuda material del gobierno republicano.
La parcial derrota del golpe de estado va a traer el comienzo de la Revolución social en el campo republicano y la Contrarrevolución fascista en el campo autoritario.
La dinámica de los golpistas de querer evitar la revolución social y la coyuntura europea marcada por el auge del fascismo y del nazismo van a llevarles a la construcción de un Estado fascista. Si bien la derecha mayoritaria ya venía hablando del Estado corporativo desde los tiempos de la Renovación Española de Antonio Goicoechea y de la CEDA de Gil Robles, el Estado fascista no estaba diseñado a priori pero se fue imponiendo de forma natural tanto por el talante autoritario de los militares y de su base social como por la imprescindible ayuda para ganar la guerra que les otorgaron la Alemania nazi y la Italia fascista.
Una serie de casualidades hicieron que Franco se convirtiera en jefe militar y político de las fuerzas golpistas. El asesinato por Guardias de Asalto del nuevo líder político de la derecha Calvo Sotelo, la muerte en accidente de avión del general Sanjurjo cuando se disponía a liderar el golpe militar, la prisión en campo republicano del líder de Falange José Antonio y la concentración de la ayuda nazi y fascista en la persona de Franco, por disponer este del ejército colonial, sin el cual el fracaso del golpe de estado era más que seguro, posibilitó que Franco terminase convirtiéndose en el “Caudillo”, en el jefe del Ejército, del Estado y del Partido.
La ayuda de Hitler y de Mussolini a Franco se materializa en seguida. A finales de julio el dictador nazi ya hizo aprobar la “Operación Fuego Mágico”, a través de ella le llegan a Franco veinte aviones de transporte. También a finales de julio el ministro de Asuntos Exteriores de Mussolini, conde Ciano, responde afirmativamente a la petición de Franco de 12 bombarderos Savoia. Con los aviones de transporte nazis y los nueve bombarderos fascistas que llegaron, tres se extraviaron, Franco puede organizar el........
