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Se nos fue el Amigo Visible

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26.02.2026

En una oportunidad, visitando las instalaciones de las empresas del Grupo 1BC, específicamente la sede del canal Radio Caracas Televisión, me consigo a Henrique

Lazo, quien fuera el Director del programa Valores Humanos que conducía Arturo Uslar Piertri (16-5-1906 / 26-2-2001). En una amena conversación, compartiendo un cafecito, Lazo me cuenta que aquel programa “subía cerro”, ya que los registros de las consultas de hogares que hacían regularmente los canales, arrojaban que, no siendo un espacio de entretenimiento, sino cultural y educativo, sus números de audiencia era impresionantes, sobre todo en los segmentos populares.

Con Valores Humanos Uslar se metía en nuestros hogares para establecer una relación amable y de intimidad entre él, el saber y los espectadores. Por alguna razón, manejaba con destreza el leguaje televisivo y comprendía a cabalidad la naturaleza de este medio masivo de comunicación. Un gran acierto siempre fue, caracterizarnos como sus “amigos invisibles”.

Son muchas las cosas a reseñar de la vida y obra de este venezolano de excepción. Su aporte a la literatura es sobresaliente. Sólo mencionar que durante el tiempo de residencia que tuvo en la ciudad de París, hacia principio de los años 30 del siglo pasado, constituyó una suerte de peña intelectual entre él y sus grandes amigos Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias, tres nombres que sonarían muy fuerte como iniciadores y parte de la nueva literatura de habla hispana. Las Lanzas Coloradas, su novela de 1931, empezó a mostrar una narrativa innovadora y vanguardista, que se adelantó bastante al llamado boom latinoamericano de los años 60 del siglo XX. A Uslar le corresponde la autoría del concepto de “realismo Mágico”, corriente de enorme influencia estética a nivel universal.

Su obra literaria es vasta y densa; Oficio de difuntos, El camino de El Dorado, Visita en el tiempo, Barrabas y otros relatos, La isla de Robinson y muchos otros títulos. Pero sus ensayos y artículos periodísticos en su columna del diario El Nacional “Pizarrón”, nos aportan la enorme potencia de un pensamiento preclaro.

Uslar Pietri fue también un iniciador de los estudios sobre la economía política en Venezuela. Durante muchos años estuvo a cargo de esa cátedra en la Universidad de Caracas. Fundó la Escuela Libre de Economía de la UCV en 1939.

A la visión acerca de la economía que tenía Uslar Pietri, creo que pueden buscárseles sus influencias en la tradición de las ideas fisiócratas francesas. Sin embargo, dominaba la economía clásica inglesa y los aportes de la ilustración escocesa sobre esta materia, estando también al día con las corrientes más modernas de la teoría económica de su tiempo, de corte liberal y keynesiano. Pero me gusta pensar que los tres pilares fundamentales del pensamiento económico y político de este prodigioso intelectual estaban en el humanismo, el republicanismo y el venezolanismo.

Una de las frases de Uslar que más me impresionaron respecto a su visión de la economía fue aquella en la cual señalaba que: “Los recursos de capital no generan desarrollo económico, es el desarrollo económico lo que genera recursos de capital”. Con tal idea Uslar pone el dedo en un terrible error de criterio que cometió el liderazgo político venezolano durante varias décadas. El capital no es otra cosa que el consumo diferido, es decir, la parte de la riqueza material producida que decidimos no consumir en el presente para disponer de los medios que nos permitan producir y acrecentar los bienes y servicios que demandaremos en el futuro. Este proceso tiene su origen en algo que se llama ahorro. Algo crucial en cualquier sociedad.

Un país que no ahorra y no invierte no se desarrolla. El ahorro de los individuos, por separado y acumulado en colectivo, es la base del progreso y del combate a la

pobreza. Si lo que produce una sociedad se lo consume, entonces no sale adelante, ya que las necesidades de las personas son infinitas y los recursos son siempre escasos.

En los últimos 48 años, Venezuela creció económicamente a un ritmo de 1,5% interanual, mientras que su población aumentó en promedio todos los años 3%. Eso quiere decir que el número de habitantes subió el doble de lo que se incrementó cantidad de bienes y servicios que generó nuestra economía en ese lapso.

Igualmente, la participación por habitante en el PIB decreció más de 50% en las últimas décadas según datos que se desprenden del libro “Bases Cuantitativas de la economía Venezolana” del profesor Asdrúbal Baptista. Un estudio del Banco Mundial (BM) realizado especialmente para Venezuela revela que nuestro país tiene, desde los años 80 del siglo pasado, una tasa negativa de entre 4 y 5% al medir su ahorro neto nacional. En otras palabras, una sociedad que no ahorra se empobrece ya que no tiene reservas financieras para costear las inversiones que demanda su crecimiento. En definitiva, lo que hacemos los

venezolanos es consumir la mayoría de nuestros ingresos sin que casi nada de esos ingresos se destinen a producir, lo que a la larga lleva a agotar nuestras reservas materiales

Cuando una nación tiene una tasa de ahorro negativa, entonces es una señal de que la riqueza del país se está agotando. Indica el mencionado estudio del BM que los venezolanos carecemos de la adecuada relación proporcional que debe existir entre las cantidades aplicadas a la inversión y el total de la riqueza producida. Por ejemplo, el milagro de la economía China se fundamentó en el hecho de que ese país invirtió todos los años el equivalente a 45% del total de su PIB. O pensamos en ahorrar y en producir, no sólo en consumir, o esta sociedad nunca podrá vencer la pobreza. Lamentablemente, los venezolanos de 2026, tenemos muy lejos de nuestras prioridades y expectativas racionales, el nivel de ingresos suficientes para consumir y el tipo de moneda como reserva valor para ahorrar.

Realizamos estas cavilaciones a propósito del famoso e histórico editorial Sembrar el petróleo publicado hace nueve décadas en el diario Ahora de la ciudad de Caracas y cuya autoría corresponde al genio y a la pluma de muestro gran pensador Arturo Uslar Pietri. Uslar es el responsable de popularizar la expresión “sembrar el petróleo”, concepto que ha perseguido y torturado a la conciencia de los venezolanos dado a que tal cosa jamás se hizo debidamente, convirtiéndose en una eterna aspiración.

De esta célebre pieza periodística, que por su preclaro contenido y visión de futuro se convirtió en el ensayó de economía política más influyente del siglo XX en Venezuela, se nos ocurre llamar la atención sobre uno de sus pasajes que más fielmente expresa el espíritu de las ideas plasmadas por Uslar en aquel breve escrito: “Cuando se considera con algún detenimiento el panorama económico y financiero de Venezuela se hace angustiosa la noción de gran parte de economía destructiva que hay en la producción de nuestra riqueza, es decir, de aquella que consume sin preocuparte de mantener ni de reconstituir las

cantidades existentes de materia y energía. En otras palabras, la economía destructiva es aquella que sacrifica el futuro al presente, la que llevando las cosas a los términos del fabulista se asemeja a la cigarra y no a la hormiga”.

Esta comparación hecha por el para entonces joven intelectual venezolano, recurre a una pincelada literaria para explicarnos el fenómeno económico que representa la renta petrolera y nos remite a uno de los relatos emblemáticos atribuidos a la autoría del célebre fabulista

Las fábulas esópicas siempre estaban cargadas de un denso contenido moral y ético. La de la hormiga y la cigarra nos habla de dos insectos, uno que en tiempo de verano, a pesar de la abundancia de alimentos, se dedicaba a recolectar granos de trigo y cebada para almacenar ante a llegada del invierno; y de otro que dedicaba la época veraniega a pasar todo el día cantando. La cigarra asombrada, se burlaba por la actitud de la hormiga, mientras ésta sólo guardaba silencio. A la llegada del invierno el insecto que consumió la época de la abundancia para nada más que divertirse, pasó hambre y necesidades, pero la hormiga pudo sobreponerse a la escasez por su espíritu ahorrativo y previsivo.

A 90 años de la publicación del editorial Sembrar el petróleo, los venezolanos de hoy seguimos dedicados de manera tenaz a querer parecernos más a la cigarra que a la hormiga. Nuevamente tenemos frente a nosotros la trágica consecuencia de no haber utilizado los excedentes petroleros de la época de bonanza para amortiguar los efectos de los recurrentes tiempos escasez.

Arturo Uslar Pietri nos ha dejado. A nosotros, sus “amigos invisibles”, se nos fue para siempre la voz sapiente y segura de nuestro entrañable Amigo Visible.

Pedro Elías Hernández


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