Justicia tras el muro del prejuicio: la agonía de los olvidados
Hace pocas horas sostuve una muy sentida reunión con mi buen amigo y hermano de la vida Perkins Rocha, mi compañero de celda durante meses en El Helicoide. quien a pesar de haber sido excarcelado continúa preso en su hogar con grillete electrónico, apostamiento policial domiciliario y orden de no rendir declaraciones públicas. Conversamos privadamente sobre diversos tópicos: políticos, económicos y sociales pero también compartimos muchas reflexiones personales. Al final, coincidimos, para mi satisfacción, en que ambos tenemos una deuda pendiente con la defensa de unos amigos que conocimos en el encierro. Se trata de los imputados por el caso conocido como PDVSA-Cripto. Los dos estamos de acuerdo en que no debemos prejuzgar sobre su inocencia o culpabilidad, pero sí debemos luchar porque se les respete el derecho a un juicio justo, con abogados privados, acceso a los expedientes y respeto por los lapsos procesales, porque hasta ahora parecen ser víctimas de un vulgar secuestro institucional.
Durante mi permanencia en El Helicoide, también conocí casos de personas de alto rango dentro del gobierno que hoy se encuentran privados de libertad bajo el estatus de “castigados”. Están sin juicio, sin abogados y sin visitas; simplemente encerrados. A uno de ellos le pregunté si todavía seguía creyendo en "el proceso", como ellos lo llaman. Ante su duda en responder, le señalé una verdad histórica: todas las revoluciones terminan devorando a sus propios hijos. Me reservo la identidad de estas personas para no agravar más su ya delicada situación personal,........
