Argentinos, ¡a las cosas!: un libro para entender lo que somos (o lo que creemos ser)
Hay un café en la esquina de Corrientes y Acuña de Figueroa que se llama La Orquídea. No es un café de moda. No tiene WiFi intervenido por algún algoritmo que recomienda lo que supuestamente te gusta. Tiene mesas chicas por todas partes, mozos que no te apuran y esa luz cálida que en Buenos Aires parece cosa del pasado. Es el tipo de lugar donde todavía se puede tener una conversación que dure más que un story. Ahí me encontré, una que otra vez, con Martín Kohan.
No voy a fingir que somos amigos íntimos. Somos algo más interesante: conocidos que, cuando coinciden, hablan en serio. Y en una de esas tardes —creo que fue después de la
Feria del Libro de 2024, cuando Kohan sacudió el panel sobre la "batalla cultural" con esa frase que se volvió viral: que reventar el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) no es ninguna batalla cultural, que es una arremetida contra la cultura, y que ojalá hubiera una batalla cultural de verdad— me quedé pensando en la precisión quirúrgica de su cabeza. En cómo toma una frase hecha y la desmonta como si fuera un reloj viejo. Sin violencia. Con bisturí.
Lo que no sabía entonces era que ese mismo método, aplicado a lo íntimo en lugar de a lo político, estaba por dar lugar a uno de los libros más placenteros que me tocó leer desde que llegué a este país.
Nací en Venezuela. Soy argentino por adopción, por elección, por los años que ya van y por el asado del que nunca me voy a ir. Pero hay algo en la argentina que, cuando uno viene de afuera, resulta impenetrable. No la burocracia —esa es universal. Me refiero a otra cosa: esa trama de referencias, gestos, objetos y........
