Qué difícil es educar
Una clase de instituto, en imagen de archivo. / INFORMACIÓN
Siempre he sostenido que tener un hijo constituye una de las cumbres más trascendentales a las que puede aspirar un ser humano: una empresa que se inicia con escaso conocimiento sobre el profundo impacto que nuestras decisiones tendrán en la vida de otro, y que, sin embargo, se emprende con una ilusión inquebrantable, al menos en la mayoría de los casos. El mero hecho de plantearse traer al mundo a alguien en el complejo contexto sociopolítico actual es, permítaseme la expresión, un acto de notable riesgo. Y, pese a todo, quizá sea también la manifestación más genuina de altruismo: un compromiso indeclinable, que trasciende incluso las rupturas de pareja y se proyecta, inexorablemente, a lo largo de toda la existencia.
Existe, no obstante, una idea errónea ampliamente extendida: la de que la educación recae fundamentalmente en la escuela, relegando a los........
