menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La Plaza de Toros de la Rambla (II): Inauguración y primeras corridas

13 0
19.07.2026

Templaito en la corrida inaugural de la Plaza de Toros (1906). / INFORMACIÓN

Si el 5 de julio hablamos de la construcción de la Plaza de Toros de Rambla, hoy seguimos con su historia, hablando de su inauguración y primeros festejos.

Los días domingo 3 y lunes 4 de junio de 1906, este último, festividad de «Las Mozas», se realizaron las dos corridas inaugurales del coso taurino, muy participativas por vecinos y visitantes. Su inauguración constituyó uno de los acontecimientos sociales más relevantes vividos hasta entonces por la población. Desde primeras horas vespertinas, numerosos aficionados de la localidad y de pueblos vecinos llenaron los tendidos para asistir a un estreno presidido por el alcalde José Martínez Navarro.

La crónica que sigue, elaborada mediante el cotejo de las informaciones publicadas en los periódicos La Correspondencia de Alicante, La Correspondencia de España, El Diario (Orihuela) y El Noticiero, reconstruye con bastante precisión el desarrollo inaugural de esta plaza de toros.

El cartel estaba integrado por cuatro reses de la ganadería de Francisco González, conocidas como «los traperos», siendo despachadas por el matador alicantino Julio Martínez «Templaito», cuya presencia despertó gran entusiasmo. El paseíllo fue recibido con continuas ovaciones, mientras las bandas de música de Callosa y Almoradí interpretaban diversos pasodobles.

La corrida comenzó con retraso y estuvo condicionada por el comportamiento desigual del ganado. Los cronistas coinciden en señalar que los toros ofrecieron escaso juego, resultando mansos, reservones e incluso huidizos en algunos momentos, dificultando la labor del espada.

Pese a ello, Templaito dejó constancia de su valentía y de sus buenas maneras. En el primer toro realizó una faena voluntariosa, destacando algunos lances de capa y una estocada que le valió la concesión de una oreja. En el segundo ejemplar volvió a mostrarse decidido, aunque la mansedumbre del animal restó brillantez a su actuación. El tercero fue el más complicado del festejo; el torero se enfrentó a un astado incierto y de escasa codicia, sufriendo incluso una fuerte voltereta sin consecuencias graves, antes de conseguir darle muerte. El cuarto,........

© Información