España elimina a su 'alter ego'
España vence a Portugal. / JEFFREY MCWHORTER / EFE
España se lo toma con calma, pero el resultado final compensa la incertidumbre estresante, la convicción hasta el mismísimo minuto noventa de que el empate a nulidades radiografiaba el choque a la perfección. La guerra por la supremacía peninsular se libraba en Estados Unidos, dentro del Mundial que dirige Donald Trump como árbitro universal.
España y Portugal son tan parecidas que deberían haber vestido ambas de rojo. Parecían jugar contra sí mismas, un partido ensimismado como el gag de los espejos humanos de los hermanos Marx.........
