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Las joyas de la corona y los ángeles custodios

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20.06.2026

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi / Alberto Paredes - Europa Press

A raíz de la visita del Santo Padre, he dado en reflexionar sobre antiguas doctrinas en las que fui adoctrinado cuando en España no existía el adoctrinamiento, y todo saber y dogma se recibía por ciencia infusa o taumatúrgica acción sacerdotal o de ministros de Información y Turismo, fuera con imposición de manos o leyéndote la cartilla. Y en esa que cae ante mis ojos un estudio que se hizo con motivo del viaje en el que se pregunta a la ciudadanía por sus credos. Aquello fue para impresionarse, en especial por la cantidad de dogmas a la carta que tienen los creyentes, que lo son. Abundan herejías y confusiones, a veces hasta las que llevan al pecado mortal. Ahí se ve lo muy adoctrinados, pero mal adoctrinados que vamos. Se mezclan los que hablan con muertos, o, al menos, ven fantasmas, los aficionados al tarot, con los creyentes en la reencarnación -lástima que no pregunten en qué quieren reencarnarse-.

Lo que más me conmovió es que un 23 % de ciudadanos crean en el ángel de la guarda, o ángel custodio, dicho con mayor galanura teológica. En esto nuestros compatriotas fieles no se equivocan: el Catecismo de la Iglesia Católica reconoce su existencia en el número 336: desde que nacemos hasta que morimos estamos rodeados por un angelillo que nos protege e intercede por nosotros. No se aclara qué hacen antes y a qué se dedican después, aunque no creo que se reencarnen ni jueguen al tarot. La bondad angélica, como todas las cosas invisibles con las que la Iglesia nos glorifica, es ambigua, pues no sabemos si algunas gentes tienen ángeles vagos o inútiles. Pero discernir esto nos llevaría muy lejos, hasta la otra vida, pues deberíamos empezar con la Gracia, el libre albedrío y todas esas cosas sobre las que hoy no se adoctrina en las umbrosas sacristías. Y no me piense usted mal, por Dios.

Viene todo esto a la idea que en la izquierda concebimos que Zapatero era nuestro ángel de la guarda, y le decíamos, “dulce........

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