Vivir en la calle en Alicante
Vista aérea de la ciudad de Alicante, en una imagen de archivo. / Alex Domínguez
Hay cifras que deberían impedirnos mirar hacia otro lado. En Alicante, las personas que viven en la calle se han triplicado en la última década. Hemos pasado de 136 personas en 2016 a 415 en 2026, según los datos de REAPSHA. Es un incremento de más del 200 % en apenas diez años.
Hay otro dato que ayuda a entender la dimensión del problema: los servicios municipales atendieron a 1.520 personas sin hogar en 2023 y a 3.558 en 2025. Un 134 % más en solo dos años. No son casos aislados. Es una realidad que está creciendo y que debería hacernos pensar seriamente qué estamos haciendo mal.
A veces hablamos de las personas sin hogar como si fueran invisibles. Pero no lo son. Las vemos en nuestras calles, en los parques, junto a comercios o edificios públicos. Personas que duermen sobre un cartón, que llevan sus pertenencias en unas bolsas, que buscan dónde asearse o simplemente un lugar donde pasar la noche. No son invisibles. Nos hemos acostumbrado a verlas. Y eso debería preocuparnos.
Detrás de cada una de esas 415 personas hay una historia distinta. La pérdida de un empleo, la imposibilidad de pagar una vivienda, una ruptura familiar, una enfermedad, problemas de salud mental o una sucesión de golpes que termina dejando a alguien fuera de todas las redes. Nadie empieza viviendo en la calle. A la calle se llega después de que hayan fallado demasiadas cosas.
Por eso me preocupa especialmente el lenguaje que estamos utilizando desde las propias........
