Más allá de un Mundial de fútbol
Donald Trump junto a Gianni Infantino. / WILL OLIVER / EFE
La decisión de retirar la sanción a un jugador estadounidense, podría interpretarse como una rectificación más dentro de la compleja maquinaria que gobierna el fútbol mundial. Pero lo verdaderamente relevante no es la sanción, ni siquiera quien la recibe. Lo importante es lo que dicha decisión simboliza en este marco tan relevante. Cada vez es más evidente que el fútbol ha dejado de ser el verdadero protagonista para convertirse en un instrumento al servicio de intereses que poco tienen que ver con el deporte.
El inmediato agradecimiento de Donald Trump a la FIFA tras conocerse la retirada de la sanción, no es algo que pueda ni deba ignorarse. No porque demuestre por sí mismo una relación de causa y efecto, sino porque alimenta la percepción, cada vez más extendida, de que, alrededor del fútbol, se mueven intereses que trascienden el ámbito estrictamente deportivo.
El Mundial representa la máxima expresión del deporte más universal. Millones de personas siguen cada partido con pasión, identificándose con unos colores, unas banderas y unos jugadores que, durante unas semanas, concentran todas las emociones posibles. Sobre el césped se suceden el talento, el esfuerzo, la incertidumbre y la ilusión que siempre han hecho del fútbol un fenómeno social incomparable.
Pero basta apartar unos........
