Lo que nunca debería negociarse
Lo que nunca debería negociarse / Elisa Martínez
La política democrática se construye sobre una idea tan sencilla y exigente como la de alcanzar acuerdos para mejorar la vida de la ciudadanía. Pactar no constituye un fracaso, sino una de las mayores expresiones de la democracia. De hecho, la pluralidad política obliga a dialogar, negociar y buscar puntos de encuentro que permitan integrar sensibilidades diferentes en beneficio del interés general. El problema no aparece cuando se pacta, sino cuando el precio del acuerdo termina siendo la renuncia a principios que hasta ayer se consideraban irrenunciables.
Conforme se conocen con mayor detalle los presupuestos de la Generalitat Valenciana y las condiciones impuestas para su aprobación, la cuestión deja de ser estrictamente económica para convertirse en un debate sobre la calidad de nuestra democracia. Un presupuesto nunca es únicamente una relación de ingresos y gastos. Es, sobre todo, la expresión de unas prioridades políticas, de unos valores y de una determinada manera de entender la sociedad.
Nadie puede reprochar a un gobierno que negocie para garantizar la estabilidad institucional. Pactar forma parte de la esencia de la democracia cuando los acuerdos persiguen mejorar la vida de las personas y enriquecer la acción política con aportaciones diversas. Lo verdaderamente preocupante no es, por........
