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Crisis ética y sociedad

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22.06.2026

El juicio a Ábalos llega a la fase pericial: de las mascarillas a las grabaciones de Koldo

Si de algo ha servido todo lo que está sucediendo es para poner fin al absurdo de la existencia del llamado lawfare, de una operación del Poder Judicial para acabar con un Gobierno y un partido. Ese discurso, antes normalizado, ha quedado reducido y con la voz empequeñecida, a los dislates de Óscar Puente y, a veces, de Óscar López. Es poco creíble, aunque útil a efectos mediáticos en el voto cautivo.

Toda la estrategia del descrédito se ha venido abajo ante la catarata de datos que se van conociendo, de las personas implicadas, de la participación presunta en ellas de instituciones y empresas públicas. La imagen que se proyecta no sirve ni siquiera a los más propensos a la disculpa. Y algo más, suceda lo que suceda, haya o no delito, se comprueben o no superen el test que impone el derecho a la presunción de inocencia, es tal el grado de conductas incompatibles con la ética política y tal la evidencia de existencia de una realidad paralela a la legal y oficial, que mantener a quienes la han forjado solo puede conducir a un debilitamiento extremo de un modelo del cual se empieza a dudar que sea plenamente democrático.

Un sistema democrático se caracteriza por los fuertes controles mutuos entre poderes y por el valor que tienen quienes aseguran la sumisión a la ley, la sujeción a los intereses públicos, la prohibición de la arbitrariedad, el principio de capacidad........

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