Procrastinación
Hay que tener especial cuidado ante los acontecimientos que se aplazan sin sentido, por el mero hecho de hacerlo o por sentimientos mucho más prosaicos, como la pereza, el despropósito o la desidia.
En ocasiones los desplazamientos temporales se vuelven contra nosotros sin que se tenga constancia del por qué ha ocurrido, a pesar de que ha sido uno mismo quien los ha desplazado en el tiempo.
Cuando se posponen las obligaciones, se corre el riesgo de que después puedan pasar factura, sobre todo, cuando no hay un propósito justificable. La postergación de responsabilidades no entra dentro de lo razonable si no existe una causa plenamente disculpable.
Existe una larga tradición que promulga........
