Pasión por el deporte
Más de un millar de aficionados animan a España desde el Centro de Tecnificación de Alicante /
En cualquier hogar decente suena el despertador a las cuatro de la mañana, y es una alegría, un no parar de reír, un celebrar la vida: se salta del lecho caliente con elegante brinco y se cae elásticamente en el suelo frío, y se realizan, como en un arrebato, ocho series de cincuenta flexiones, con una magdalena sin gluten atrapada entre los dientes por no perder un minuto. Doscientas sentadillas mientras purificamos el cuerpo bajo la ducha, y, después, el cepillo de dientes en una mano y el niño, convertido en improvisada mancuerna, en la otra mano: subimos y bajamos a la criatura con acompasado y frenético ritmo hasta hacerla vomitar la leche materna.
Quién necesita un estúpido vehículo para acudir al trabajo, qué pobre alma acobardada se arroja, ahíta de debilidad y amargura, en........
