La política del humo en Orihuela
Palacio del Marqués de Arneva, sede principal del Ayuntamiento de Orihuela, en el centro del casco histórico
Gobernar un municipio del tamaño y la trascendencia de Orihuela requiere rigor, capacidad de trabajo y, por encima de todo, respeto al dinero de los contribuyentes. Lamentablemente, el Ayuntamiento de Orihuela vive instalado en la política del humo: anuncios grandilocuentes, ruedas de prensa constantes y promesas que se repiten una y otra vez, mientras la gestión real sigue sin llegar a las calles. El modelo de este equipo de gobierno no es la gestión; es la desidia: más impuestos, menos servicios y miles de euros en intereses por inversiones que nunca llegan. La realidad es tozuda y salta a la vista: su propaganda choca frontalmente con el abandono diario que castiga a nuestros barrios, pedanías y a la costa.
El bipartito de las derechas ya no puede recurrir al manido comodín de la "herencia recibida" ni a la falta de tiempo: llevan más de tres años al frente del Ayuntamiento y han aprobado dos presupuestos propios en este mandato. Han dispuesto de todo el tiempo, las mayorías y las herramientas económicas posibles, pero el balance de su gestión es un rotundo fracaso en la calle. Gobernar no consiste en hacerse fotos ni en aprobar cuentas de espaldas a las enmiendas de la oposición. Gobernar es garantizar que los servicios básicos funcionen, un área donde este bipartito suspende de forma estrepitosa. Las quejas vecinales se amontonan ante calles sucias, contenedores rotos y una preocupante falta de medios en la recogida de basuras que sufrimos a diario, soportando además el cinismo de una subida de tasas que no se traduce en mejoras.
Ese mismo abandono alcanza a la educación pública. Los centros educativos del........
