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¿En Alicante sobran turistas o los gestores del turismo?

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14.09.2026

Turistas en Benidorm / Pilar Cortés

La muralla del castillo de Santa Bárbara, uno de los iconos turísticos de Alicante, lleva cerrada desde 2022; dos años han pasado ya desde la caída de cascotes de las torres del Ayuntamiento y siguen sin repararse; un verano más desde el Consistorio han sido incapaces de dotar al casco urbano y la isla de Tabarca de zonas de sombra, y la ciudad hay días que parece un inmenso vertedero, desde la plaza de los Luceros a los barrios por la falta de limpieza municipal y la poca urbanidad de los alicantinos. ¿La culpa es de los turistas o de la ineptitud de los gestores de la primera actividad económica de la provincia?.

El fin de semana volvió a ser primera plana (permítanme este pequeño guiño al papel) de este periódico la concentración de un centenar de vecinos de Alicante que se reunieron en torno a una cena de sobaquillo para denunciar la supuesta ocupación que hacen de las calles de Alicante los miles de turistas que nos visitan todos los años. Ni una pega a su derecho a la protesta, pero seguro que algunos de los concentrados son los primeros que celebran que Alicante tenga conexión aérea directa con Estambul todo el año, o que gracias a Ryanair podamos haber hecho turismo en alguna de las decenas de capitales europeas con la que está conectado el aeropuerto de Alicante-Elche-Miguel Hernández. Esa “fábrica” que mantiene tres mil empleos directos, a los que sumar los miles de indirectos. Y todo gracias a esos visitantes que a algunos les sobran.

¿No nos estaremos pasando? Por supuesto que soy el primero en lamentar el cierre de una librería, la tienda de la esquina (los antiguos ultramarinos) o ese bar al que iba de pequeño con mis padres a comer unas croquetas, y hoy se ha reconvertido en un “kebab”.

Y tengo que precisarles, además, que soy de aquellos lectores que siguen acercándose periódicamente hasta una librería a comprar novelas y oler a papel, sobre todo tras el confinamiento que nos provocó la pandemia del covid, que como recuerdo positivo, y perdonen la frivolidad, me dejó el regreso a la lectura, una afición que tenía aparcada por el día a día laboral, y el........

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