No faltan camareros, sobra desvergüenza
Una camarera atiende a los clientes de un bar de Elche en una imagen de archivo. / AXEL ALVAREZ
El régimen laboral que aplican unos, no sé si muchos o pocos, en el sector de la hostelería genera varios problemas, unos socio-laborales y otros pedagógicos. Me preocupan los últimos, y me alarman los primeros.
Damos negativas señales a ese joven universitario que busca ser productivo, participar de la economía, avanzar en su autonomía e independencia y que, durante el verano, busca un empleo temporal. Un chico de 20 años que habla tres idiomas y que ha trabajado en este sector en otros países de Europa con normalidad, pero que encuentra en su propio país la peor de las caras posibles de hacerse rico con el sudor del de enfrente.
Porque a las cuatro semanas descubre la capacidad metafísica de algunos hosteleros de la costa, de grandes ingresos por turno, que transforman el tiempo a su antojo. Hombres que se hacen de marfil con el tiempo del resto. Es fascinante observar cómo la aristocracia de las terrazas de verano ha conseguido reinventar la física moderna: en el sector de la hostelería, una hora de sesenta minutos pasa a durar noventa cuando de trabajar se........
