La culpa, Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen de archivo. / José Luis Roca
Los ciclos políticos obedecen a su propia dinámica. Los ciclos socialistas en el poder integraron una producción fecunda en su desarrollo junto a un cierre abrupto en su final.
El primero con Felipe González fue trascendental para la moderna historia de España. En él se construyó el estado del bienestar de nuestra democracia. Y acabó anegado en una charca de corrupción.
El segundo ciclo tuvo a Rodríguez Zapatero como protagonista. Su tiempo lo dedicó a la consagración de los derechos, una tarea pendiente que no tuvo oportunidad ante las esenciales y angustiosas urgencias de la Transición. Finalmente, acabó arrastrado por la torrencial avalancha de los efectos de la mayor crisis que ha conocido el mundo occidental desde 1929. Y le abrasó a él mismo que, conmocionado por la magnitud de la catástrofe, se comprometió, "me cueste lo que me cueste", en la tarea de implementar la drástica receta europea que incluía la reversión de algunas de las conquistas del estado del bienestar del primer ciclo.
El fenotipo político y personal de Zapatero encierra una indudable complejidad. Basó su ascenso al liderazgo socialista en el desconocimiento que de él se tenía frente al amplísimo conocimiento de su rival Bono. Su debilidad se convirtió en su fortaleza. Desde la ingenuidad de un "bambi" arrastró a la militancia socialista.........
