Elogio de Peinado
El CGPJ estudia este lunes si expedienta al juez Peinado por sus palabras sobre la Policía
Créanme, tengo un acusado sentimiento de piedad hacia el juez Peinado.
Toda la insatisfacción popular, toda la indignación patria se está cebando con él.
¿Y qué ha hecho el denigrado juez para merecer tan lapidaria consideración?
Pues, verán. Haber interiorizado el estado febril en que ha devenido la enloquecida convivencia social y política en España. Una situación que agobia, que angustia, que impele a quien se ve atrapado en ella a reaccionar. A “hacer”.
Y ahí estuvo el humilde juez Peinado. Un juez sin pedigrí. Procedente del tercer turno. Sin lustre alguno. Pero poseído de la íntima convicción de ser el elegido para encabezar la acción que la sociedad necesita y que nadie tiene el arrojo de acometer.
Peinado es el ferviente y leal integrante de la comunidad que no necesita indicación ni orden alguna. Cierra los ojos y se lanza a la obra redentora. Le cueste lo que le cueste. Y lo hace llevándose lo que se le ponga por delante: las convenciones, las formas, el protocolo procesal y la sintaxis.
Y apuntando a lo más alto. A la mujer del presidente del poder de enfrente. Pero sin resistirse a sentar ante él con cualquier excusa al mismo presidente. Y a sus ministros. Eso sí, encima de una tarima infinita que deje sentado la altura que merece su posición frente a la miseria que constituyen sus argumentos.
El sufrido juez Peinado no solo es objeto de desconsideración en la mayoría de........
