Detesto hablar con máquinas parlantes
Obsequio del Cuerpo de Correos a la Reina Victoria Eugenia. / A. L. Galiano
Reconozco que al igual que a muchas personas, me hace sentir antipatía o rechazo cuando marco un número de teléfono y, al otro lado después de una musiquilla y de varios intentos y de una pérdida de tiempo, me responde una máquina que me va obligando a marcar un dígito entre otras posibilidades. Para al final intentar ponerme con un operador que, una y otra vez me repite que contactará conmigo cuando uno esté disponible.
Sinceramente, ese rechazo me produce aborrecimiento a la máquina que la calificaría como parlante, dejando a un lado y con todo mi respeto a los grandes inventos que se produjeron en la historia desde Thomás Edison. Lo de ahora es insoportable, al igual que las constantes llamadas desde cualquier empresa comercial o fraudulenta procedentes de diferentes números y lugares. Esto, endureciendo los sinónimos me llega a producir, creo que hasta odio. Pero, para odio, prefiero recordar la filmografía de nuestro paisano Pedro Terol, que allá por 1933 fue protagonista de la película «Odio» dirigida por el hispanoamericano Richard Harlan, basada en una novela de Wenceslao Fernández Flórez. Méndez-Leite es muy crítico sobre esta producción, llegando a decir que fue un «negocio sucio y éxito nulo», añadiendo que el director no supo tratar con fluidez un asunto bastante viable, no imprimiendo el dinamismo que requería. Dando lugar con ello a «un film aburrido y lento, que el público no pudo aprobar al ser presentado en el Alkázar de Madrid, el 26 de febrero de 1934». María Fernanda Ladrón de Guevara, compartía reparto con Raquel Rodrigo y con Pedro Terol, además de con los consumados actores de teatro Fernando Fernández de Córdoba y Pedro Larrañaga. El oriolano decía en unas declaraciones en la revista «Radio Alicante» el 30 de septiembre de 1933, que estaba «verdaderamente entusiasmado» y que esperaba que fuera uno de los mayores éxitos del cine nacional. «El argumento es español y está filmado en Galicia, reuniendo esta magna obra la técnica americana y el dinamismo del carácter español,........
