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Agarrarse a un clavo ardiendo

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06.09.2026

La Comarca, Orihuela, 1 marzo 1904. / Colección A. L. Galiano

En la vida hay momentos que la impotencia para lograr nuestros objetivos se hace patente. En ello, instintivamente, al intentar conseguirlo el ser humano es capaz de cruzar fronteras o como actualmente se dice atravesar «líneas rojas» para alcanzarlo. Incluso auxiliándonos de cualquier estratagema, más o menos que sobrepasa lo que podríamos considerar como ético o lo estéticamente establecido cotidianamente, aferrándonos a un clavo ardiendo.

Esta situación, sobre todo, se nos hace presente cuando una persona se ve incapaz de sobreponerse a algún problema de salud que, tras haber recurrido a los conductos establecidos sanitariamente, se lanza a la desesperada a aferrarse a un clavo ardiendo con otros métodos o técnicas que existen no contrastadas científicamente en nuestro entorno, como por ejemplo el arte de la curandería u otras recomendaciones que pululan en las redes de comunicación infestándonos con remedios no justificados salvo lo que propugnan los anunciantes. Recuerdo hace unos días que, entre esas propagandas que de pronto se nos introducen cuando intentamos localizar unos datos en fuentes documentales, aparecía un señor que defendía un método para contrarrestar la impotencia masculina. Me llamó la atención y seguí escuchando hasta ver a dónde podría llegar. Al final, venía a decir que el éxito para contrarrestarla se conseguía a través de un tratamiento durante menos de un mes basado en extracto de corteza de pino y de ajo. Lo cierto es que no me gusta frecuentar la búsqueda en la redes de este tipo de soluciones basadas en otras experiencias ajenas a la medicina establecida, pues soy adicto de alguna manera, y así lo he dicho algunas veces, por pertenecer a la «generación de las pastillas», que auxilian mejor o peor, con o sin efectos secundarios, a la prolongación de momentos de la edad con más calidad de vida. Recuerden cuántas cápsulas toman al día, o bien cómo al final su médico de cabecera o especialista lo dejan en manos de la aspirina o el bicarbonato, sin especificar la marca del........

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