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Opciones y balance de la guerra contra Irán

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27.03.2026

Irán dispara al menos seis oleadas de proyectiles contra Israel

¿Cuál es el objetivo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán? Se supone que Estados Unidos lidera la ofensiva y el combate, aunque sea siguiendo las instrucciones de Netanyahu, pero ni aun así está claro cuál es el objetivo. Puede ser el cambio de régimen, o más modesto, cómo colocar a un líder más dócil, quizá liquidar a la élite religiosa, política y militar, o evitar que sea un riesgo inminente para la seguridad de Estados Unidos -algo que su propio jefe de seguridad ha desmentido- evitar la fabricación de cabezas nucleares y limitar la producción de misiles de medio y largo alcance. En cualquier caso, el objetivo es inviable, sobre todo si tenemos en cuenta que se pretende hacer solo con el predominio naval y aéreo, sin la presencia de tropas terrestres. Es una receta que lleva a un atolladero donde EE. UU. ganará todas las batallas pero perderá la guerra. Para Irán su objetivo es más simple: sobrevivir y tener capacidad para poder seguir causando inestabilidad, llegado el caso. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, advirtió a Donald Trump que un ataque contra Irán provocaría el cierre del estrecho de Ormuz. Todos los presidentes que han contemplado una guerra en Oriente Medio lo sabían y, por lo tanto, evitaron una guerra regional a gran escala.

Hace siete años, Ilan Goldenberg, convocó un grupo de expertos en seguridad en energía y economía para analizar escenarios de una guerra entre Estados Unidos e Irán en el Center of New American Security. «Lo que estamos viendo ahora se consideraba uno de los peores escenarios, aunque menos probables. El modelo suponía que el estrecho de Ormuz podría cerrarse durante cuatro o 10 semanas, y que se necesitarían de uno a tres años para restablecer la producción de petróleo, teniendo en cuenta los daños a la infraestructura. Los precios podrían dispararse de alrededor de 65 dólares a entre 175 y $200 por barril, antes de estabilizarse finalmente en el rango de 80 a $100 un año después, en una nueva normalidad». (The Contrarian. Substack. 20 de marzo)

Para Goldenberg la opción menos mala es la salida diplomática. Estados Unidos declara que las capacidades militares de Irán se han degradado significativamente e Irán declara la victoria por haber sobrevivido y demostrado que aún puede representar una amenaza para los actores regionales. «Es mejor detenerse ahora que después de cinco o diez años más de costos crecientes», como sucedió en Afganistán, cuando se rechazó un acuerdo temprano con los talibanes. Goldenberg es miembro de «J Street», «el hogar político para los estadounidenses pro-Israel, pro-paz y pro-democracia». Las opciones para terminar la guerra son todas malas para Estados Unidos. Mantenerse en el Golfo indefinidamente o invadir Irán y reemplazar al régimen son objetivos de costos astronómicos. Desestabilizarlo apoyando a los grupos kurdos probablemente no funcione, y si funcionara lo más probable es que desencadene una guerra civil. Actualmente, están barajando sacar el material nuclear de Isfahan o tomar la isla de Kharg. La primera opción supone un riesgo enorme por la dificultad de sacar el material nuclear del centro del país. Ocupar la isla de Kharg requiere la presencia de tropas terrestres y es arriesgada y potencialmente muy costosa, sin que eso ponga en peligro la supervivencia del régimen de los ayatolás.

Una mujer sostiene un retrato de Mojtaba Jameneí, el nuevo líder supremo de Irán, durante una marcha en Teherán. / AFP

Antes de la guerra, Irán podría haber seguido un camino orgánico hacia un liderazgo más moderado. Se habían producido movimientos sucesivos de protestas masivas que ya habían generado algunos cambios sociales. Los moderados, por su parte, abogaban por un nuevo rostro, un nuevo estilo de gobierno y el fin de las hostilidades con Estados Unidos. Sus dos candidatos preferidos eran Hassan Rouhani, expresidente que supervisó las negociaciones que condujeron al acuerdo nuclear de 2015, y Hassan Jomeini, nieto del fundador del régimen. Alí Larijani, el gobernante interino de facto de Irán, estaba del lado de los moderados en la lucha por la sucesión. Larijani también murió en un ataque aéreo israelí. Mojtaba Jameneí, elegido nuevo ayatolá, representa la línea dura apoyada por la Guardia Revolucionaria.

El claro ganador geopolítico hasta ahora es Rusia, los precios del petróleo están subiendo, se están levantando las sanciones y los recursos militares se desvían de Ucrania hacia Oriente. Perjudica a China y a Europa, incluso al propio Trump que ve bajar su popularidad en año electoral. Netanyahu, mientras tanto, mejora su popularidad en Israel, mientras que la causa israelí pierde respaldo entre los estadounidenses. Israel, tras haber demostrado una fuerza abrumadora, está confundiendo una vez más la dominación con mejorar su seguridad.

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