Daños colaterales
La "extracción" de Maduro (y de su esposa) de su residencia en Caracas —eufemismo con que se describe su secuestro ilegal— se cobró, conforme a la información disponible, más de un centenar de vidas entre quienes tenían encomendada la misión de protegerle (la mitad de ellos, cubanos; la otra mitad, venezolanos). "Daños colaterales" (Collateral Damages), es la expresión que despacha tal coste humano con gélida displicencia, como si de cosas o reses se tratase.
La operación, nada “quirúrgica”, por la que darle muerte al “líder supremo” de la "Revolución iraní" —eufemismo que refiere la posición de Alí Jamenei (sucesor de Khomeini), 38 años de poder absoluto en la opresiva teocracia iraní— asumió acabar con la vida de centenares de personas, incluida la familia (hija y nieta, entre otros) del ayatolá asesinado. "Daños colaterales", apenas una nota a pie en la ofensiva pretextada como "ataque preventivo".
Que los EEUU (CIA) aleguen que el régimen iraní se hallaba "a una sola semana" de disponer del arma nuclear engrosa el historial de argumentos demostradamente falsos con los que ha encubierto anteriores agresiones ("armas de destrucción masiva" en Irak; War on Terror en Afganistán). "Daños colaterales" que, muchas veces en la historia, se han llevado por delante la línea que diferencia la mentira de la verdad, que, como es conocido, es la primera víctima en la conflagración armada.
La coyunda de sangre y fuego en la que la presidencia Trump y el Gobierno israelí de Netanyahu han embarcado........
