Apología y refutación del catolicismo
Si no fuera por un pequeño detalle, yo sería católico. Termino la Semana Santa recorriendo Sicilia y he ido saltando de belleza extrema en belleza extrema por sus iglesias como saltaba una ardilla de árbol en árbol para cruzar la península ibérica en la Alta Edad Media. A nadie puede extrañarle: el catolicismo ha sido el tema de las cumbres más elevadas del arte universal. La arquitectura más prodigiosa, capaz de manejar la luz y la piedra con el mismo prodigio con el que los mejores músicos de la historia —es decir, los músicos cristianos— manejan el sonido y el silencio. La pintura que mejor ha explicado los hitos de la condición humana, con ideas —del griego ἰδέα, imagen— tan rigurosas como conmovedoras. La escultura viva que cambia de postura cada vez que se mira.
Si no fuera por un pequeño detalle, una menudencia........
