Aburramos a los estudiantes
Es mentira, las ciencias no son divertidas. Y la filosofía, tampoco. Ni la historia o el arte. De hecho, con frecuencia estas disciplinas son auténticos coñazos. Coñazos de aquí te espero, que requieren de una gran capacidad de mantenimiento de la atención y tolerancia al aburrimiento para dar sus frutos. Esto sería un problema si el objetivo del conocimiento humano fuera el mismo que tiene una temporada de “The Big Bang Theory”. Pero afortunadamente no es así: la ciencia, el pensamiento y las artes tienen encomendada una misión muchísimo más importante que distraernos: controlar y dar forma al mundo en el que vivimos a través de una construcción colectiva tan grande que una construcción colectiva mayor no puede ser pensada. ¿Importa que no sean divertidas?
Aun así, con frecuencia los divulgadores científicos y........
