Errores y aciertos de la socialdemocracia (sobre un artículo de Victoria Camps)
El pasado 3 de julio, Victoria Camps publicó en El País un inquietante artículo —El ocaso del socialismo— cuyo título era más sobrecogedor que el contenido en sí, ya que, aunque resulta innegable que la socialdemocracia está atravesando una mala racha en Occidente, todo indica que ha sido por la comisión de errores graves y no por agotamiento del modelo, por un supuestamente irreversible e irreparable ocaso. Entre otras razones, porque el binomio que engendra la dialéctica parlamentaria en el último medio siglo sigue siendo el de siempre: a un lado, los conservadores, partidarios de enfatizar la libertad sobre la igualdad; al otro, los progresistas, más inclinados a que prevalezca la igualdad sobre la libertad. Otra cosa es la salud coyuntural de cada término de la dualidad en cada país.
Conviene, antes de desarrollar el argumento de por qué se niega la decadencia —el ocaso— socialdemócrata, tomar nota de dónde estamos, y para ello nada mejor que recurrir a un artículo publicado aquí mismo por José María Maravall en esta década: la socialdemocracia ha tenido unos objetivos persistentes en el tiempo; sin embargo, sus políticas para alcanzar tales objetivos han variado de forma sustancial. Así, tras una primera oleada de nacionalizaciones en la posguerra, los partidos socialdemócratas tendieron a optar por las políticas de bienestar en una economía mixta. El giro consistió en una mezcla de políticas keynesianas, provisión de bienes públicos por el Estado, promoción de la igualdad de oportunidades a través de la educación, protección de la necesidad mediante un ingreso mínimo vital y una combinación de pensiones contributivas y no-contributivas, así como un sistema fiscal progresivo. Este giro fue expresado en dos experiencias muy influyentes. Una fue el congreso del SPD alemán en Bad Godesberg celebrado en 1959. La otra, fue el Gobierno laborista de Harold Wilson en el Reino Unido a partir de 1964.
El paradigma socialdemócrata que emergió tras la segunda guerra mundial provenía del «modelo escandinavo» o «modelo sueco», que inició........
