Las armas de la paz
Para nada me gusta escribir sobre bombardeos ni operaciones militares con pérdida de vidas de cualquier bando. Quienes me conocen saben de mi talante humanista y pacifista. He creído siempre en la paz. Tal vez por eso considero necesario referirme con franqueza a lo que ocurre ahora mismo en Colombia.
Durante seis décadas hemos padecido la violencia. Hubo una época en que las guerrillas pretendían justificarse en ideologías y revoluciones importadas de la Guerra Fría. Ese mundo equivocado e inútil quedó atrás. Sirvió demasiadas veces para sembrar resentimientos, odio de clases y la idea de que alcanzar metas y prosperar con el esfuerzo propio era una culpa.
Las organizaciones armadas que hoy conservan nombres guerrilleros viven del narcotráfico, la extorsión, el secuestro y la minería ilegal. Y cometen una atrocidad: arrancan menores de sus hogares y los ponen al servicio........
