Un antes y un después
Se sabe que en la niñez expresó la voluntad de dejar su huella en el mundo, esa inclinación que en un carácter templado y noble es acicate de los actos más benéficos, mientras que, si anida en un ser débil y acomplejado, los efectos son funestos. Por tanto, hemos de agradecer infinitamente la rectitud, que es santidad, de quien nos emancipó y nos lidera.
