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Fallarle no es una opción

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23.09.2026

Recordar a Fidel no es solamente repetir consignas hasta que nos falte el aire, no es citarlo por citarlo o acordarse de él cuando se acercan aniversarios. Ser consecuente con su memoria es desterrar la inercia revolucionaria y convertir su legado en una herramienta diaria en la construcción de un país mejor. Y es difícil, porque a esta generación, la de su centenario, no le tocó heredar un paraíso; le tocó empujar un país que atraviesa por uno de sus momentos más complejos, con enemigos externos que no cejan en el empeño de asfixiarnos. En ese contexto, a esta generación, a los jóvenes de la Cuba actual, les toca ser fieles a Fidel, y seguir construyendo el ideal del socialismo que él nos enseñó. 

Algunos pudieran pensar que Fidel ya no está y por eso resulta más difícil. Sin embargo, el Comandante en Jefe de la Revolución no soñó este pueblo y menos a sus jóvenes como una masa de seres inmóviles. Soñó muchachas y muchachos, hombres y mujeres que, por difíciles que fueran las circunstancias, siguieran creyendo y construyendo una nación mejor, un mundo mejor. Esta es la misión que tiene la generación del Centenario de Fidel, que supera cualquier discurso o consigna.

El Jefe, como solían decirle muchos, no confió en los jóvenes por generosidad. Confió porque sabía que la Revolución que él pensó era, es y será también una obra de y para jóvenes. No fue casualidad que a los 26 años asaltara el Moncada cuando los «adultos sensatos» ya se habían resignado. Tampoco fue casualidad que en los momentos más críticos de la Revolución recurriera una y otra vez a la fuerza del Alma Mater.

Para........

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