Trump, objetivo de asesinos
27 de abril 2026 - 03:09
Tres intentos de atentados de los que afortunadamente ha salido indemne, con algún rasguño que otro. Afortunadamente, sí. Acumula méritos para considerarlo un líder detestable –soberbio, machista, falto de respeto con quienes más lo merecen, mentiroso, sectario y con tendencias dictatoriales–, nadie puede desear la muerte de nadie. Pero además se trata del dignatario más poderoso del mundo con permiso de Jinping y Putin, y en estos momentos tan inquietantes, un magnicidio del presidente de Estados Unidos daría fuerza y potencia a aquellos de los que debemos guardarnos: los islamistas más radicales que tienen como objetivo último minar el mundo occidental y democrático para imponer sus reglas de juego.
Guste o no guste Trump, y en estos momentos da argumentos para desear que desaparezca del tablero político, su muerte violenta, como pretendía el profesor y experto informático Cole Allen, no puede alegrar a nadie decente. Por razones humanas y porque un asesinato no tiene justificación de ningún tipo por reprobable que sea su biografía. Que lo es, pero Trump está conteniendo a enemigos de la civilización. La occidental y también las que defienden principios de otras religiones y modelos, incluidos los musulmanes.
Por no mencionar que la desaparición de Trump implicaría que, de forma inmediata, J.D. Vance asumiría la presidencia, y el número dos del Gobierno de Estados Unidos no ha dado prueba hasta ahora de tener las ideas muy definidas sobre cuál debe ser el papel más apropiado que juegue Estados Unidos ante la crisis de Oriente Medio, la guerra de Ucrania, el futuro de la OTAN. o sea capaz de parar los pies a una China convertida en propietaria económica de gran parte del continente africano y avanza a velocidad de vértigo para hacerse con Latinoamérica. Además de ser China un apoyo fundamental para Irán, país del que no se sabe quién nada, si Mojtaba Jamenei –si vive–, el consejo de ayatolás, o la Guardia Revolucionaria Islámica, y ha descolocado a los mandatarios más influyentes del mundo con sus decisiones cambiantes .
Más allá de cuestiones internacionales que por tanto importan a España y a los españoles, el intento de atentado contra Trump permite llegar a una conclusión que, con seguridad, ha advertido el propio presidente de Estados Unidos: pierde apoyos en casa. Lo recogen de forma unánime desde hace meses diferentes analistas, que lo achacan a las consecuencias políticas y económicas de la guerra en la que tienen el papel más destacado Estados Unidos, Israel, Irán y Líbano.
Personas aparentemente no conflictivas, que disponen de armas –entre otras razones porque Trump y su partido no quieren controlar y mucho menos derogar su adquisición– quieren provocar, a tiros, su aniquilación. La muerte, la destrucción, y las consecuencias a las que lleva utilizar el estrecho de Ormuz para ganar la guerra, provoca miedo. No solo en relación a Trump, sino que despierta los peores instintos ciudadanos. En EE.UU. y fuera de EE.UU.
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