A Begoña, ni tocarla
15 de abril 2026 - 03:08
Las iniciativas del Gobierno de Sánchez para instrumentalizar las actuaciones y decisiones judiciales son propias de países dictatoriales o que se toman la justicia a título de inventario, como hacía el defenestrado Viktor Orban. Además de las recriminaciones de la UE, los húngaros le acaban de castigar por muchas razones, pero la principal por cómo ha intentado manejar políticamente a los jueces e instituciones judiciales.
En España todos los gobiernos han buscado siempre colocar a jueces afines en órganos en los que se toman importantes decisiones, pero el descaro con el que lo hace el sanchismo sobrepasa a cualquier intento anterior.
Publica El Confidencial que el ministro de Justicia ha enviado varios mensajes escritos a la presidenta del CGPJ para que tomara decisiones sobre el juez Peinado, debido a las quejas que provocaban sus iniciativas. En Pekín, el presidente ha declarado que pide “a la Justicia que haga Justicia”. Presidente y ministro que afirman defender la independencia de los jueces pero no les facilitan los medios para que puedan realizar su trabajo en tiempo y forma. Desde luego no es Justicia, señor Sánchez, que se esté viendo en la Audiencia Nacional un caso de máxima relevancia que ocurrió hace 13 años.
No es Justicia la reacción de un Gobierno cuestionando la profesionalidad de un juez que investiga la presunta corrupción de la mujer del presidente y, desde ese Gobierno, se intenta cuestionar la profesionalidad del juez. Y después, que intervenga el CGPJ para que no avance en el procedimiento.
Begoña Gómez, como cualquier ciudadano, tiene que responder de sus acciones ante el Justicia. Es más, por ser la esposa del presidente, con más razón debería responder de todos sus actos. Será un tribunal el que determinará si ha cometido o no delito, pero cuando se pretende boicotear desde el poder la acción de la Justicia, si no está cometiendo delito desde luego se parece mucho. Es más, las presiones y descalificaciones hacen sospechar que el Gobierno cree culpable a Begoña Gómez. Si no fuera así, no se habría movilizado de una forma tan escandalosa para salvarla.
Infinidad de españoles creen que este comportamiento es muy significativo. Para mal. Begoña Díaz citó al rector de la Complutense, le pidió que creara una cátedra para ella aunque no cumplía los requisitos; y pidió por escrito al Gobierno que atendiera la solicitud de subvención y ayuda de al menos una empresa que, conseguida, patrocinó económicamente su cátedra.
Las reuniones se celebraban en Moncloa, pero no en la primera planta, donde reside la familia y celebra sus encuentros privados.
Si eso no es utilizar su influencia como esposa de Sánchez para hacer negocios...
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