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Resumen de una experiencia clínica

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12 de abril 2026 - 03:10

El pasado jueves despedí en la consulta a una alumna de sexto de Medicina que había realizado conmigo su rotación. Como suele ocurrir en estos casos, el final no fue solo un adiós, sino también un momento de balance. Repasamos juntos lo aprendido: la importancia de una anamnesis bien dirigida, el valor de una exploración física cuidadosa, el uso razonado de pruebas complementarias o el apoyo creciente de herramientas como la ecografía clínica. Sin embargo, más allá de lo técnico, sentí la necesidad de resumir lo verdaderamente esencial. Y ese resumen, casi de forma inevitable, terminó condensándose en dos ideas. La primera, y sin duda la más importante, es la empatía acompañada de un respeto absoluto hacia el paciente. Se lo insistí especialmente: nunca debemos menospreciar lo que el paciente nos cuenta. Aunque, desde nuestra experiencia, ciertos síntomas puedan parecer banales, para quien los sufre son motivo de inquietud real. Frente a nosotros no hay solo signos clínicos, sino personas con miedo, con dudas y, en muchas ocasiones, con un sufrimiento que no siempre se expresa con claridad. Comprender esto no es un gesto accesorio, sino el núcleo mismo de la práctica médica. Es precisamente por esto por lo que ni la IA, ni ninguna máquina, podrá sustituir la labor del médico. La segunda idea tiene que ver con el papel del médico en el proceso asistencial. Le expliqué que el médico debe asumir el liderazgo del proceso diagnóstico y terapéutico. Es quien integra la información, quien toma decisiones y quien, en última instancia, asume la responsabilidad. Una responsabilidad, de la que en determinadas ocasiones hay que rendir cuentas, tanto a las familias de los pacientes, como por desgracia en no pocas ocasiones a la justicia. Pero ese liderazgo debe ejercerse desde el respeto más profundo hacia el resto de los profesionales sanitarios, entendiendo que la atención al paciente es, hoy más que nunca, un trabajo en equipo. Al despedirnos, tuve la sensación de que, más allá de técnicas o conocimientos concretos, lo que realmente perdura en una rotación son estas enseñanzas. En un tiempo en el que la medicina avanza de forma vertiginosa, quizá convenga recordar que su esencia sigue siendo sencilla: comprender al paciente, conseguir su confianza y saber decidir por su bien.

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