Con la dictadura, del lado correcto
16 de abril 2026 - 03:08
Ahora resulta que la dictadura China está “en el lado correcto de la historia”. Xi Jinping se ha permitido decir ante Sánchez que “China y España son países de principios que actúan con rectitud moral, y ambos están dispuestos a situarse del lado correcto de la historia” e invitar al presidente español a “rechazar el retorno del mundo a la ley de la selva” y “defender conjuntamente un verdadero multilateralismo y salvaguardar la paz y el desarrollo en el mundo”. A estas palabras del dictador, Sánchez contestó: “Encontremos juntos formas de reforzar el sistema multilateral y el derecho internacional, que se está viendo socavado de manera recurrente y muy peligrosa cuando son más necesarios que nunca”.
En su euforia pro dictadura China, Sánchez dijo que “está en el interés de España y Europa estrechar lazos con China” en “una relación abierta desde el respeto” para “contribuir de forma activa a la creación de un nuevo orden global que traiga la paz definitivamente” a un mundo afectado por “la grave situación en Irán, Gaza, Líbano y Ucrania”. Animando al dictador chino a “continuar contribuyendo a reformar el sistema de gobernanza multilateral”. Se lo decía a quien hace menos de un año presidió en la plaza de Tiananmén, vistiendo el uniforme maoísta, una gigantesca exhibición de su ejército flanqueado por Putin, Kim Jong-un y representantes de Vietnam, Cuba o Irán.
Que el dinero no huele ya lo dijo Vespasiano. Que los negocios son los negocios lo escribió Mirbeau en una famosa comedia. Que no se puede ignorar el poder de los gigantes económicos y militares, por muy deleznables que sean sus gobiernos, es sabido. Pero de ahí a alinearnos con ellos en el lado correcto de la historia y llamarlos defensores del derecho internacional y la paz va un abismo que solo la falta de ética puede salvar.
El mismo día en que Sánchez se situaba en el lado correcto de la historia junto al dictador chino, el Gobierno enviaba a la Justicia el expediente para pedir el cierre de la Fundación Francisco Franco porque, dijo Urtasun, “en una democracia sólida no puede haber espacio para organizaciones que vulneran la dignidad de las víctimas y tratan de blanquear la dictadura”. Totalmente de acuerdo. Pero por lo visto sí lo hay para blanquear y alabar la peor dictadura, aún viva, del siglo XX.
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