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Productividad sin reloj: repensar el trabajo en la era de la inteligencia artificial

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11.09.2026

La inteligencia artificial suele presentarse como una tecnología que nos permitirá ahorrar tiempo. Esto puede ser cierto respecto de determinadas tareas, pero no necesariamente para los trabajadores. Cuando la IA permite completar en una hora lo que antes requería tres, muchas organizaciones podrían responder elevando sus expectativas: más informes, más análisis, más clientes y más resultados.

Este es el lado incómodo del auge de la productividad impulsada por la IA: la tecnología puede acelerar el trabajo sin mejorar necesariamente la vida laboral. El reloj podría perder importancia, pero las exigencias podrían aumentar.

Los más expuestos probablemente serán los trabajadores jóvenes. Tradicionalmente, quienes ocupan puestos iniciales han aprendido realizando investigaciones básicas, preparando primeros borradores, elaborando presentaciones y apoyando a colegas con mayor experiencia. Actualmente, la IA puede ejecutar gran parte de estas tareas en cuestión de segundos.

Para los empleadores, la tentación es evidente: ¿por qué contratar a cinco recién graduados si dos profesionales apoyados por IA pueden generar resultados similares? Sin embargo, esta decisión podría implicar un costo importante a largo plazo. El analista junior de hoy puede convertirse en el gerente del mañana. Si las empresas eliminan los primeros peldaños de la trayectoria profesional, podrían descubrir más adelante que no cuentan con personas preparadas para asumir posiciones de mayor responsabilidad.

Además, estas tareas iniciales no solo sirven para elaborar informes o presentaciones. También permiten desarrollar criterio, comprender el funcionamiento de la organización, aprender de los errores y adquirir conocimientos que difícilmente pueden obtenerse de inmediato. Por ello, las empresas no deberían eliminar las oportunidades de aprendizaje, sino rediseñarlas para una realidad en la que las personas trabajan junto con la inteligencia artificial.

El cambio más profundo, sin embargo, se producirá en la forma de organizar el trabajo. La mayoría de las empresas todavía funcionan mediante procesos diseñados para un mundo anterior a la IA generativa. La información pasa de un empleado a otro, los documentos atraviesan varias instancias y los gerentes dedican gran parte de su tiempo a revisar, coordinar y trasladar información entre diferentes niveles.

La IA puede condensar muchas de estas etapas. Un solo profesional podría investigar, analizar, redactar y revisar dentro de un mismo flujo........

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