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Un alcalde al límite de la ley

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19.04.2026

Por cobrar dos sueldos, como alcalde con dedicación exclusiva y como gestor de "su" televisión local sin siquiera haber solicitado formalmente la compatibilidad. Por eso está a punto de sentarse en el banquillo Gonzalo Pérez Jácome, que, por no ser firme el auto que le procesa, todavía puede librarse de esa pena, la de ser juzgado por prevaricación continuada, con el riesgo de que una posible condena de entre 9 y 15 años de inhabilitación acabe con su carrera política. 

Tiene derecho a recurrir y recurrirá su procesamiento, que ha venido a coincidir en el tiempo con un nuevo revés judicial, uno más de los muchos que acumula el ínclido regidor ourensano: la sentencia de lo contencioso-administrativo que anula el cese de la tesorera municipal, que había sido relevada de su cargo por "demasiado tiquismiquis". En su entorno y entre los partidos con representación en el Ayuntamiento hay coincidencia en que esta vez la cosa pinta mal. Y eso que el asunto por el que se le procesa es bastante menos grave que otros por los que se las tuvo que ver con jueces y magistrados. 

En casos como este, la sabiduría popular acierta de pleno. No hay peor cuña que la propia madera. Quien denunció la situación irregular de Jácome por su doble fuente de ingresos -que le supone unos 120.000 euros anuales- fue un antiguo y muy cercano colaborador suyo, el exconcejal, exasesor y cofundador de Democracia Orensana Telmo Ucha, que presentó una querella por una forma de actuar que el juez instructor tilda de "vulneración absolutamente grosera" de la ley. El denunciante rompió con el alcalde cuando este no le incluyó en puesto de salida en la candidatura de las municipales de 2023, a pesar de haberle sacado unas cuantas castañas del fuego. La querella tiene mucho de venganza, como los movimientos -búscandole las cosquillas- de otros excompañeros de aventuras políticas de Jácome, cuya figura, por lo visto, genera complicidades y traiciones de similar intensidad. Y de ida y vuelta.

Aunque ha de pasar mucho tiempo y tenga la posibilidad de ser reelegido en 2027, al final puede que sea la Justicia -que tanto frecuentó siempre, primero como denunciante y ahora como denunciado- la que acabe desalojando a Gonzalo Pérez Jácome de la alcaldía de la capital ourensana, no por una mala gestión, sino por esa forma suya de orillar, ignorar o saltarse a la torera la legalidad

A la vista de las predicciones demoscópicas, por ahora cuenta con un respaldo electoral -aunque en fase decreciente- todavía superior al de sus actuales contrincantes (PP y PSOE ni siquiera tienen candidato). Esa relativa ventaja que conserva es probable que en gran medida se deba a la "inepcia", como diría el interfecto, evidenciada por una oposición incapaz de ponerse de acuerdo a la hora de desbancarlo mediante una moción de censura numéricamente viable para la que hubo, no en una, sino en varias ocasiones, más que sobrados motivos legales, éticos y estéticos. 

Aena marca las líneas en gestión aérea y avisa a Galicia: "La competencia es, por ley, solo del Estado"

Una política aeroportuaria de vuelo rasante

Que ayuntamientos y diputaciones vayan en la misma dirección y se coordinen con la Xunta en una estrategia aeroportuaria en clave de país es mucho pedir. Nadie lo sabe mejor que un político como Diego Calvo, veterano y con experiencia en consistorios y palacios provinciales, además de San Caetano. Todo apunta a que este nuevo empeño en que los aeropuertos gallegos coordinen y complementen sus ofertas en lugar de competir entre ellos acabará como los anteriores, en un esfuerzo inútil que por reiterado ya ni siquiera produce frustración. Sin embargo, Calvo, por encargo del presidente Rueda, se puso manos a la obra para apoyar en el ámbito institucional la tarea que desde el pasado otoño tiene encomendada el grupo técnico de trabajo constituido en el seno del Comité de Coordinación Aeroportuaria de Galicia.

La que ya parece descartada es la opción de apostar por Lavacolla como aeropuerto central. Los números cantan. En la temporada de invierno, de octubre a marzo, y no solo por culpa de la espantada de Ryanair, el aeródromo compostelano -que estará inoperativo por obras todo el mes de mayo- ha sido superado en cuanto a volumen de usuarios por la suma de Alvedro y Peinador, algo que antes solo había sucedido en los tiempos de la pandemia. Las terminales coruñesa y viguesa siguen teniendo expectativas de crecimiento, a pesar de que la Xunta no está por la labor de que levanten aún más el vuelo, según creen los gobiernos municipales de Inés Rey y Abel Caballero. Esa desconfianza, junto a  la durísima competencia de Oporto y el desinterés de Aena, es lo que lastra el desarrollo del tráfico áereo con origen o destino en Galicia, que no acaba de despegar. Vuela muy raso y encima tiene que competir con el Ave.

Alfonso Villares pedirá su "reingreso" como afiliado del PP: "Traballarei para restituír a miña imaxe"

Villares; volver sí, pero sin  prisa, cuando toque

Alfonso Villares quiere volver al ruedo político, pero no tiene prisa. Sabe que debe esperar y esperará. Lo único que le urge es reparar la imagen pública y su honor y en ello está. Reivindica su inocencia, judicialmente establecida, sin ánimo de revancha, a pesar del "daño irreparable" que sufrió. Su comparecencia ante la prensa (sin preguntas) manda algunos mensajes a propios y ajenos. El exconselleiro de Mar escenifica que está políticamente vivo. No se da por amortizado, ni mucho menos. Y nada de perfil bajo. Por algo anuncia públicamente que piensa recuperar su carné del PP. 

Por ahora, mientras va restableciendo la "normalidad" en su vida privada y familiar, seguirá ocupando su plaza de veterinario de la Consellería do Medio Rural en Viveiro. Y está a la espera de que le pidan disculpas aquellos y aquellas que no respetaron la presunción de inocencia, ni le concedieron siquiera el beneficio de la duda. Como si no supiera de sobra que en política rectificar en voz alta es tan infrecuente como dimitir.


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