Pontón, de la agonía al prodigio
La propia Ana Pontón califica de "década prodigiosa" el periodo que lleva como líder del Bloque. Cuando asumió la portavocía nacional, a finales de febrero de 2016, la organización frentista vivía una situación dramática. Casi agónica. La espantada de Beiras y el proceso autodestructivo en que había entrado a partir de la cismática asamblea de Amio, junto a la irrupción del rupturismo con Alternativa Galega de Esquerda (Age), relegaron al Benegá a la condición de cuarta fuerza en el Parlamento gallego, con solo 7 diputados y bajando.
Tras dos liderazgos fallidos, en pocos meses ella logra recomponer las estructuras y salva los muebles en las siguientes elecciones autonómicas, en las que la rampante En Marea "sorpassó" al PSOE mientras el PP de Feijoo consolidaba su hegemonía. A partir de ahí, con Pontón y un equipo cada vez más suyo, el nacionalismo despega, ayudado y mucho por el desnorte del PSdeG y la extinción -por fraccionamiento- de las mareas, hasta afianzarse como punta de lanza de la alternativa a la mayoría conservadora.
En 2024, con un PSOE bajo mínimos, casi exánime, el Bloque tocaba su techo en O Hórreo con 25 diputados. Resultado histórico. En el entorno de Ana Pontón hubo momentos en vísperas del 18-F que creyeron posible conquistar San Caetano. Algún que otro sondeo no publicado alimentaba la esperanza. Al final, no pudo ser, porque los socialistas se despeñaron, mientras que Rueda no pinchó.
El sucesor natural de Feijóo logró su primera y propia mayoría absoluta. En caliente, en pleno proceso de digestión del veredicto de las urnas, la UPG, a la que pertenece -aunque no lo parezca- la propia Pontón, le marcaba el camino a seguir: "más soberanía y menos presidencialismo". Menos marketing y más batalla de ideas. La labor institucional no puede menoscabar........
