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Redes

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23.02.2026

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Uno de los reportajes más divertidos que he leído en mi vida fue el que publicó en 2017 el británico Paul Oobah Butler. Solo recordarlo ... vuelve a dibujarme una sonrisa. «Quien sólo se ríe de sus maldades se acuerda», habría dicho aquí mi abuela y con toda la razón, porque el motivo de la mofa es el ingenio con el que se burló este periodista de los pánfilos usuarios de las redes sociales, que abrazan con fe su postverdad y cumplen con fervor sus mandamientos. Había hecho yo el propósito de abstenerme de soberbia durante toda la Cuaresma, pero la tentación es irresistible y no puedo evitar reírme de la credulidad barra estupidez dominante. Mea culpa, mea culpa, mea culpa. Dejen que les cuente para que lo entiendan.

Oobah Butler inventó un restaurante inexistente al que bautizó 'The Shed at Dulwich' (El cobertizo de Dulwich) y creó una página web, en la que publicó fotos de platos aparentemente suculentos en los que la nata era en realidad espuma de afeitar y la salsa «tapioca de vino tinto» aceite de coche: lo que tenía más a mano. En el menú aparecían creaciones sofisticadas como 'Lujuria', consistente en «riñones de conejo sobre tostadas condimentadas........

© Gaceta de Salamanca