Los floreros para las flores
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CompartirYa saben que cada día del año está dedicado a algo, a los payasos del circo, a las latas de sardinas con tomate, a los ... personajes de Hanna-Barbera, al taekwondo, al oso hormiguero o al tonto de la clase. Por días internacionales que no quede, que quepan en ellos todas las frustraciones y tonterías diversas del personal, que les den «visibilidad». Y mañana, 8 de marzo, se celebrará el manoseado Día Internacional de la Mujer, que llega justo antes que el de la tortilla de patatas (no es broma).
Confieso que debo ser un tío muy raro: no abusaron de mi en el colegio, no aparezco en los cuadernos de Epstein ni soy un príncipe para Delcy Rodríguez, deshonor que le dejo a Zapatero. En fin, una vida gris y aburrida de un votante ultraliberal que no tiene a quien votar. Margaret Thatcher que estás en los cielos, ruega por nosotros. Y ahora, en mi rareza, aquí me tienen, cargando contra el día de la mujer, el coñazo de cada año del día de la mujer, cuyo único objeto es el de crear más confusión y meter ruido ideológico en vena; otro día, además, que no habrá manifestaciones masivas de mujeres protestando contra la celebración del día de la mujer, que las trata como si fueran ejemplares en vías de extinción del delta del Mississippi. Mujeres sin autoestima con fular morado, hubiera llamado Marc Chagall a este «cuadro» de bochorno social. Todavía en 2026 tratando a la mujer como si fuera un oso panda, mientras que con la tragedia antediluviana que viven las sociedades islámicas se mira para otro lado, como vemos estos días con lo de Irán, aunque para las feministas y feministos de nómina sean poco menos que fascistas que reniegan del burka, esa libertad de expresión según Pachi López.
Perdonen que parezca pretencioso, pero también en eso soy «rarito»: fui educado en la igualdad… y aunque ya peino canas, nunca he necesitado un ministerio o una concejalía de Igualdad para que vea a la mujer como lo que es, una persona exactamente igual que yo. ¿A estas alturas aún no han sido capaces de educar a la sociedad en esa idea tan natural? Pues además de fallar (y las salvajes y cada vez más numerosas agresiones y delitos contra la mujer bien demuestran la tara del sistema), hemos ido para atrás, muy para atrás. Falla la educación, falla el Legislativo y falla por tanto el Código Penal, pero sobre todo la educación, y educar no es organizar cursitos municipales de modo de empleo de la tabla de planchar con perspectiva de género. La mujer no necesita un día y sí el respeto que merece como persona. Punto. Los floreros, para las flores.
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