Estafadores y timadores (2): El cura Plaza
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CompartirEl 16/01/1909 se presenta en el Juzgado de Guardia de Madrid un joven estudiante llamado Roberto Rodero Romeo, denunciando haber sido objeto de ... estafa por un sujeto que se hacía pasar por duque de rancia estirpe. El citado estudiante tenía un familiar de nombre Ramón Plaza, que vivía en la calle Mancebos, número 4, que le había visitado hacía un mes para ayudarle en sus estudios y le propuso visitar a un caballero que vivía en la Carrera de san Jerónimo, 23, que se hacía titular duque de Baena.
El duque ofreció al joven el cargo de Administrador de una de sus muchas propiedades, pero era imprescindible que depositara una fianza de mil pesetas y el estudiante entregó el dinero dada la confianza que le inspiró el boato y el lujo con que vivía el aristócrata. Se convino entre los tres en que desde el día 15 entraría en posesión del cargo. Llegada la fecha el señor Rodero comprendió que había sido objeto de una estafa, pues ni Baena era duque, ni se llamaba Baena, ni tenía fincas, ni vivía en la Carrera de san Jerónimo.
Al empezar las indagaciones resultó que la calle de Mancebos, 4, desde hacía algún tiempo se había convertido en una auténtica romería buscando a un sacerdote que vivía en el tercer piso, derecha y que lo había abandonado el día 18 del mes anterior, con rumbo desconocido. Los visitantes venían en son de protesta por: promesa de colocación mediante entrega de 500 a 1.000 pesetas; aportación de dinero sobre la venta de terrenos situados en Zamora y otras provincias o para fundar asociaciones benéficas varias, según las creencias religiosas del «primo» que caía en la red, etc.
El piso de Mancebos había sido alquilado dos meses antes por la inquilina Isabel Calderón, que se proponía vivir como ama de llaves del sacerdote Ramon Plaza, natural de Salamanca.
Por fin el día 17 a última hora y por el Inspector de policía del distrito de Congreso señor Calle, fue detenido el falso duque al entrar en el número, 23 de la Carrera de san Jerónimo. Tiene 47 años, viudo y procesado por estafa en el Juzgado de Hospital, hace 7 años. Fue conducido a la Cárcel sin que facilitara datos del sacerdote Plaza.
La Guardia Civil de Salamanca recibió un telegrama puesto en Madrid el día 18 por el Juez del distrito de Congreso diciendo del procesamiento y decretando prisión para don Ramón Plaza Bajo encausado por estafa.
Parece que el sacerdote en su huida se refugió en Salamanca llegando el 22 de noviembre en el tren de la mañana vestido de traje talar y acompañado de un tal Mariano Pardo, hospedándose en la fonda «La Castellana», de la calle de Zamora, donde vivió hasta el sábado 16 en que, por la noche, no aparecieron a cenar. Al leer el domingo el periódico los dueños de la fonda las noticias de Madrid pusieron el hecho en conocimiento de las autoridades, logrando detenerle a las 4 de la tarde en una casa de la calle Pedro Cojos e ingresando en la Cárcel a las 7 y media. Se le ocupó un poder general del duque de Baena, extendido a su favor por el notario don José D. Piniés Cambray, legalizado por don Zacarías Alonso Alonso y Ceballos, de Magdalena, 2, principal. Mariano Pardo no apareció implicado.
Dio lugar a la «Quisicosa»: Ese clérigo que apura / dar poderes a destajo, / se llama Bajo y no es bajo / y es Cura y no tiene cura.
El cura Plaza se llamaba en realidad Justo Bajo Plaza, natural de Villar de Ciervo y en el seminario civitatense estudió la carrera. Se encontraba en Salamanca preparando un timo matrimonial. El supuesto duque se casaría con una joven zamorana que ostenta un apellido muy conocido en Salamanca y él se encargaría de casarlos. En Zamora era llamado Pepe Baena, de 38 a 40 años, un calavera fino de modales y quien, cultivador de sus amistades, vivió de ellas entre trampas y sablazos. Siguió la relación con su novia y a su marcha a Madrid en el mes de octubre dijo que iba para hacerse ropa para la boda. Decía ser granadino y presumía de haber poseído una gran fortuna.
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