Oportunidades únicas
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CompartirSe ha celebrado el Año Nuevo Chino. Como viene siendo tradición en Salamanca, en su Plaza Mayor. No existe mayor emblema de la ciudad. Hasta ... una película recreó su belleza, aunque el final de las espectaculares escenas, recreadas tristemente por eso que ahora se llama Inteligencia Artificial, terminaran en un destrozo monumental que esperemos no salga jamás del mundo digital en que se encuentra. Dicho esto, nadie del que tengamos noticias ha puesto pegas a esta celebración en el centro de encuentro más importante de nuestra Comunidad Autónoma. De hecho, el propio alcalde, García Carbayo, se ha unido una vez más a la fiesta y ha recibido en el consistorio a representantes de una colonia no muy grande en número, pero bien asentada y con los que se mantiene una convivencia natural, sin estridencias. Alabo el gesto del alcalde y me sumo.
Somos una tierra de acogida, de paz y, ahora, gracias a los apoyos de las instituciones, encontrando espacios para la creación de empleos de futuro por la idiosincrasia de los nuevos emprendimientos. Tan es así, que una empresa de total arraigo salmantino como Tebrio ha recibido el premio Pyme del Año que otorga la Cámara de Comercio de España. Su propuesta es tan novedosa que podría decirse que han creado un sector a nivel internacional camino de mundial, motivo por el cual Adriana Casillas, su CEO y cofundadora, es también la presidenta de la International Platform of Insects for Food and Feed (IPIFF).
Por historias como esta, creo que sería bueno reflexionar ante la cita electoral de suma importancia que está por venir. No cabe mucho regate, utilizando un símil futbolístico. Las encuestas no han fallado de más en Extremadura y Aragón. Tener colores no debería ser malo, salvo que, como la pasión en el fútbol, solo sirva para empañar y desestructurar en vez de para hacer de nexo de unión, que sería lo razonable. Hasta se convocan reuniones para tratar de sujetar tanto insulto y agresión en nuestros estadios. Qué pena. Así que no estaría mal pensárselo bien, tomar nota de lo que pasó en la legislatura que ahora termina: quiénes estuvieron, lo que hicieron y cómo actuaron unos y otros. Ya está bien de ruido, de bulos, de rollos mal contados. Con un poco de entendimiento natural se ve quién es quién. Como en el juego aquel que de niños nos hacía pensar en si el rival tenía barba o no, si llevaba gafas o no, o sobrero y bigote.
Suelo apelar en estas situaciones a la relevancia de la oportunidad. Somos de quejarnos más de la cuenta en conversaciones de barra, pero, cuando hay que salir a la calle a reivindicar nuestros derechos o, como ahora, cuando tenemos la ocasión única de decidir algo tan trascendente como quiénes influirán en nuestras vidas los próximos cuatro años, lo hacemos por inercia o por cabreo. Vamos, como hooligans. Para ese burro sí que nos sobran las alforjas. Eso seguro.
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