Mirar hacia otro lado
Carlos Rincón
30/05/2026 a las 06:00h.Después de escuchar la sintonía del «Coche fantástico» o cuando Aníbal ya había dicho aquella mítica frase del Equipo A, «Me encanta que los planes ... salgan bien», toda mi familia se subía al viejo R7 sin aire acondicionado para irse a bañar al río. Sí, al Tormes. Tras 20 minutos de un calor insoportable y masticando el polvo de los caminos que entraba por las ventanillas, entre campos de trigo y girasol llegábamos a un chiringuito situado en la ribera. En él, mi padre pagaba poco más de cien pesetas para que le permitieran pasar con el coche a una playa situada en la margen contraria de Aldealengua. Allí nos bañábamos nosotros y otras muchas familias. Esta historia de cuarentón nostálgico recuerda que hubo un tiempo en el que bañarse en el río no parecía «pecado».
Llama la atención que en Castilla y León haya 32 zonas de baño autorizadas y ninguna esté en Salamanca. Llega el........
