Diez razones que encarecen la deuda de los gobiernos
Los gobiernos tienen que ofrecer cada vez más rentabilidad para atraer a los inversores. Las ventas de bonos se suceden en los mercados mundiales y el debate gira en torno a dos cuestiones: qué está encareciendo la deuda y cuánto más pueden subir los intereses.
En EE. UU., la rentabilidad del bono a diez años ha alcanzado el 5,34 %, su nivel más alto desde 2002. Más de la mitad de los 173 participantes en una encuesta de Markets Pulse realizada la semana pasada prevé que el rendimiento del título a treinta años llegue al 6 % antes de que termine el año.
Desde Japón hasta Francia, los costes de financiación también alcanzan nuevos máximos. La rentabilidad del índice mundial de bonos soberanos de Bloomberg ha subido a su nivel más elevado desde 2000. La deuda mundial pierde un 2,7 % en el año, frente a una ganancia del 13 % de la bolsa.
La inflación persistente, los desequilibrios presupuestarios y la resistencia de la economía explican buena parte de las ventas. Pero hay más factores, y los inversores intentan determinar cuáles pesan más. Torsten Slok, de Apollo Global Management, figura entre quienes advierten de que los tipos podrían mantenerse elevados durante más tiempo.
«Aunque se han superado algunos umbrales importantes, no creemos que las rentabilidades a largo plazo hayan alcanzado necesariamente un nivel que permita su estabilización», señala Gilles Moec, economista jefe de AXA.
Estas son las diez razones que explican la presión sobre los bonos.
1. La economía resiste
Los inversores suelen acudir a los bonos cuando empeoran las perspectivas económicas. Sin embargo, la actividad estadounidense mantiene su fortaleza y el crecimiento mundial resiste tanto la guerra de Irán como el encarecimiento del crédito.
Los indicadores de la industria apuntan a los mayores ritmos de expansión en años en algunas de las principales economías. Esa fortaleza alimenta las presiones inflacionistas y aumenta la posibilidad de nuevas subidas de tipos. También da argumentos a quienes prefieren invertir en bolsa.
La inflación perjudica a los tenedores de bonos porque reduce el poder adquisitivo de los intereses y del capital que recibirán en el futuro.
«El crecimiento sigue siendo fuerte y, a juzgar por los últimos PMI, incluso se está acelerando», afirma Martin Harvey, gestor de renta fija de Wellington Management. «Los bonos no son ahora una buena protección........
