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La gran prueba de la IA: las empresas aún la usan sobre todo para programar

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24.06.2026

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La inteligencia artificial se presenta como una tecnología capaz de transformar toda la empresa. Pero, tres años después del inicio de la fiebre por la IA generativa, su uso corporativo más relevante sigue siendo mucho más concreto: ayudar a escribir código.

Ese dato importa ahora que OpenAI y Anthropic preparan su salto a los mercados públicos y los inversores empiezan a mostrar dudas sobre las valoraciones de las compañías tecnológicas. La pregunta ya no es solo si el negocio de vender inteligencia artificial seguirá creciendo. Es si puede crecer lo suficiente cuando buena parte de su adopción depende todavía de una comunidad muy específica: los programadores.

Muchas empresas tecnológicas no desglosan sus ingresos por tipo de uso. Aun así, distintas estimaciones apuntan a que entre un tercio y la mitad del consumo de tokens de sus clientes empresariales se destina a tareas de programación. Algunas estimaciones elevan aún más esa proporción. Áreas como atención al cliente, funciones administrativas, contabilidad y recursos humanos ocupan una parte mucho menor del uso real.

La paradoja es evidente. Una tecnología vendida como transversal sigue teniendo, por ahora, una adopción relativamente estrecha.

El problema no parece estar solo en la calidad de los modelos de IA, sino en el tiempo que lleva conectarlos con procesos empresariales antiguos sin rediseñarlos de verdad.

Por eso un profesional individual puede obtener ganancias de productividad visibles al usar IA, mientras que una empresa que intenta desplegarla de forma amplia puede encontrarse con mejoras mucho más modestas. La herramienta funciona; lo que no siempre funciona es la integración con los sistemas, permisos, datos y flujos de trabajo existentes.

Incluso las áreas que parecen más adecuadas para la automatización avanzan despacio. Matthew Fitzpatrick, consejero delegado de Invisible........

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