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Se acaban las excusas ante la nueva era de los incendios

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28.07.2026

Los paisajes rurales de España, habitualmente asociados a entornos naturales y vacacionales, muestran ahora una imagen muy distinta. Durante semanas, varios incendios forestales de gran intensidad han recorrido distintas regiones del país, han cubierto el cielo de humo tóxico, han puesto vidas en peligro y han llevado al límite a los servicios de extinción. Francia sufre una emergencia similar.

Alrededor del 90 % de los incendios forestales comienza por una actividad humana. La expresión suele utilizarse cuando la chispa inicial procede de un cigarrillo mal apagado, una barbacoa o cualquier otro descuido, y no de un rayo.

Pero estos incendios también tienen un origen humano en otro sentido. El cambio climático ha creado las condiciones —sequías y olas de calor récord— para que una chispa se convierta en un incendio de enormes dimensiones.

Con abundante combustible, fuertes vientos secos y sin lluvia a la vista, las llamas alcanzan una intensidad extrema.

«Son incendios que arden con la intensidad de varias bombas atómicas y, por tanto, resultan extremadamente difíciles de apagar», señaló en un comunicado Víctor Resco de Dios, profesor de ingeniería forestal y cambio global de la Universidad de Lleida.

La intensidad de los fuegos no explica, sin embargo, toda la magnitud de la emergencia. Los incendios también están dejando al descubierto las carencias de España en prevención, personal y capacidad de respuesta.

Aviones insuficientes

A comienzos de julio, el diario El Mundo informó de que España solo tenía operativos siete aviones anfibios de élite, capaces de cargar directamente hasta 6.000 litros de agua de ríos, embalses y mares.

El Gobierno había prometido disponer de 14 aparatos y aseguraba contar con 10.

A esta revelación le siguió una petición de Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, para que los gobiernos autonómicos «racionaran» el uso de estos aviones, con el argumento de que la capacidad de respuesta debía administrarse con cuidado.

Resulta difícil comprender por qué se decide racionar la respuesta a una emergencia en curso que ya ha obligado a evacuar a más de 100.000 personas.

La responsabilidad no recae........

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