Malditas manzanas
(A veces, el bus te da para escribir un was. Este lo envié ayer)
De chaval, cuando se apagaba agosto, tocaba recoger manzanas. Cada otoño lo mismo, y fueron muchos. Los findes tocaba aldea y maciñeiras. Era un tedioso trabajo infantil que detestaba. No era coser balones -lo reconozco-, ni tampoco diariamente, ni durante doce horas, pero carecía de cualquier atractivo agacharse una y otra vez para ir llenando cestos, y luego cajas, y después sacos. Al menos acabé conociendo unas cuantas variedades, todas con su nombre, color, forma, textura, acidez... y su aroma. Su arrecendo inconfundible. Con todos aquellos kilos (toneladas en mi percepción) se preparaban, a lo largo de los meses fríos,........
