Ese cuerpo que ella habita
Desde siempre se nos ha dicho que la belleza es etérea. Que eso desaparece. Que es fútil. Banal. Que lo importante es la experiencia ganada, para cuando la vejez asalta por sorpresa. A pesar de que luchamos para mantenernos jóvenes y radiantes, lo gris acaba llegando. Por eso porfiamos, aunque sea con un carmín mal pintado sobre los labios arrugados. Insistimos con el rosado en los pómulos, cuando el rubor natural hace años nos abandonó. En lo más profundo resistimos, luchando contra los destrozos del reloj. El tiempo agranda las estrías, no al contrario. Encoge la presencia y esconde la gallardía. Los saberes, en cambio, van a más. El intelecto se........
